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ANDRES VITALI ASEGURO QUE NO HUBO UNA SOLA PRUEBA EN CONTRA DEL KARATECA

Masacre de La Loma: un juez contó “la cocina” del fallo

Para el integrante del Tribunal III de La Plata, la declaración del único condenado, Javier Quiroga, “fue bizarra”. También le apuntó a Tagliaferro

El juez Andrés Vitali, integrante del Tribunal III de La Plata, que tuvo a su cargo el juicio oral y público por el cuádruple crimen del barrio La Loma, volvió a pronunciarse sobre el caso, esta vez no en un fallo, sino ante una cámara de televisión.

Fue durante la última emisión del programa “Justicia en primera persona”, que conduce el periodista de EL DIA, Enrique Russo, y que se emite por el canal Imagen Platense.

Vitali, en esa ocasión, afirmó que, en las 40 jornadas que duró el debate, por el que pasaron 125 testigos, “no surgió una sola prueba” en contra del karateca Osvaldo Martínez.

Por eso, aseguró, “nunca tuvimos dudas. Desde un principio hubo unanimidad de criterio. Nos fuimos convenciendo a medida que transcurrían los días de que Martínez no tuvo nada que ver en este hecho”.

Según el magistrado, junto a sus colegas Ernesto Domenech y Santiago Paolini, “hubo charlas a todo momento. En los cuartos intermedios, antes de iniciar cada jornada. Hubo plena coincidencia en el desarrollo de la prueba, de cómo se iban contando los hechos. No fue que nos reunimos por primera vez antes del veredicto. Los tres compartimos el mismo criterio”.

A entender de Vitali, el novio de Bárbara Santos, una de las víctimas de la masacre, no participó de los asesinatos; todo lo contrario a Javier “La Hiena” Quiroga, que fue el único condenado.

Precisamente, el juez mencionó que el relato exculpatorio de Quiroga “fue muy burdo”.

“Quiroga fue mutando en sus declaraciones. La primera vez dijo una cosa, después fue modificando el testimonio y, ya en el debate, dijo algo bizarro. Que se escondió detrás de la mesa y, agachadito, vio como Martínez mataba a las cuatro mujeres. Es increíble”, añadió.

Con respecto a las dudas que generó la recolección de las muestras de ADN, sobre todo por la ausencia de rastros de Martínez, que declaró pasar varios días de la semana en el PH de la calle 28 entre 41 y 42, Vitali destacó que los peritos de Policía Científica “levantaron rastros donde ellos creyeron que era importante. Por ejemplo donde estaban los cuerpos. No peritaron la cama de la habitación de Bárbara. Buscaron el interés pericial. Es una cuestión muy técnica, para la cual hay que tener conocimiento en criminalística”.

UN TESTIMONIO CUESTIONADO

Como se sabe, en la sentencia, que contó con el voto de Vitali y la adhesión de Domenech y Paolini, hubo un serio cuestionamiento hacia el papel del remisero Marcelo Tagliaferro.

Si bien para el fiscal que investigó el caso, Alvaro Garganta, tuvo un aporte fundamental para desentrañar los sangrientos acontecimientos, los magistrados tuvieron una mirada totalmente diferente. Aunque Vitali aclaró que “el tribunal tiene que ser muy cuidadoso. En ningún momento se configuró el delito de falso testimonio y, con el criterio que manejamos, si se hubiese configurado, tampoco lo hubiésemos declarado por una cuestión de valoración probatoria”.

“Las partes en ningún momento lo solicitaron”, aclaró. “Y nosotros por eso valoramos su testimonio en forma negativa, porque tuvo muchos vaivenes”, comentó.

Por su parte, el magistrado consideró muy importante la inspección ocular que se hizo en el lugar de la masacre, porque “nos sirvió para tomar dimensión de los espacios de la vivienda, de los ambientes. Saber que la cocina no era tan grande”, en otras palabras, que una sola persona pudo ser la autora de los cuatro homicidios.

“Fue un caso terrible, donde hubo mucha agresividad, mucha saña. No recuerdo haber presenciado otro igual”, rememoró haciendo mención a sus más de 20 años en la profesión liberal, como abogado penalista, y a los poco más de dos que lleva en el tribunal.

El gran interrogante que no se pudo dilucidar, a pesar del extenso proceso oral, fue el móvil de la masacre.

A pesar de que se pudo conocer la secuencia de los crímenes (primero Susana De Barttole, después Micaela Galle, en tercer lugar Bárbara Santos y en último término, Marisol Pereyra) y la cantidad de heridas mortales que tuvo cada una de ellas, por el aporte de los peritos, la razón que llevó a Quiroga a desplegar tanta violencia “nadie la pudo aportar”, concluyó Vitali.

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