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“Alfonsina habita en mí”

Acrobacia de poesía

Acrobacia de poesía

Yanina Zanier Quintas sale airosa del desafío

Por

Irene Bianchi

“Alfonsina habita en mí”. Dramaturgia: Yanina Zanier Quintas, Emilio Berasain y Martin Mendivil. Interpretación: Yanina Zanier Quintas. Música original: Santiago Epele. Diseño y realización de vestuario: Laura de Benito. Diseño de iluminación: Yanina Zanier Quintas. Diseño gráfico: Juan Pablo Antonelli. Dirección general: Emilio Berasain. Teatro Estudio, La Plata.

“Alfonsina habita en mí” es un biodrama, término éste acuñado por Vivi Tellas, directora teatral y curadora argentina, quien así define una rama de la dramaturgia que toma como materia prima fragmentos de las biografías de las personas.

En este caso particular, quiso la casualidad o causalidad, que la protagonista y co-autora de la pieza, Yanina Zanier Quintas, viviera un tiempo de pequeña en una casa que habitó la enorme poetisa Alfonsina Storni (1892-1938). ¿Cómo entonces no aprovechar ese capricho del destino para abordarlo dramáticamente?

Emilio Berasain y Martin Mendivil (“El Esférico”), siempre se han caracterizado por sus originales adaptaciones y puestas en escena. Y aquí lo logran una vez más.

La actriz interactúa con un único objeto todo el tiempo: una altísima escalera a dos hojas, que manipula como si no tuviera peso alguno. Sube, baja, la arma, la desarma, la arrastra, la levanta, la abre, la cierra, resignificándola cada vez, utilizándola casi como una prolongación de su propio cuerpo.

Su compañera, la escalera, es por momentos casa, refugio, hamaca, puerta, techo, ventana, piso, cielo, tierra, mar, un universo, un microcosmos., el espacio que construye y que habita. La actriz se convierte en arriesgada acróbata, pero está tan consustanciada con este objeto, es tan una con ella, que no hay temor al tropiezo o a la caída.

No se trata de un unipersonal, puesto que el músico en escena, Santiago Epele, es el co-protagonista de “Alfonsina”. Hay una complicidad y un rico diálogo entre ambos. Su música original subraya los climas que va proponiendo la dirección de Berasain, los anticipa, los sugiere, los completa, los comenta, los cierra. Muy inspirada.

A partir de la evocación de ese espacio físico, real, de su infancia, la actriz recrea un espacio más sutil, más simbólico, en el que la palabra tiene menos peso que el movimiento. Es el espectador quien asignará significado a lo que ve, a esa coreografía aérea, a ese alpinismo escénico, tan hermético como la poesía de los últimos días de la poetisa, que eligió al mar como última morada.

Alfonsina quiere decir etimológicamente “dispuesta a todo”. Lo mismo puede decirse de Yanina Zanier Quintas, quien – junto a su equipo- sale más que airosa de este desafío físico, emocional y espiritual.

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