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“TOC TOC”

Toques tenemos todos

Con Miguel Angel Rodríguez como novedad en el elenco, regresa a La Plata la obra que desde 2011 arrasa con la taquilla con su abordaje cómico sobre el llamado Trastorno Obsesivo Compulsivo

Toques tenemos todos

Toques tenemos todos

Por MARIA VIRGINIA BRUNO

En la línea de cajas de un supermercado una mujer treintañera se prepara para pasar su compra. Con total naturalidad, sube a la cinta las cosas con una cierta lógica: los artículos de heladera primero, conservas después, le siguen los alimentos no perecederos y, para el final, higiene personal y productos de limpieza. De la misma forma los embolsa, incluso, llega a desarmar algunas de las que el cajero le ha armado para ayudarla. Su cabeza no la deja concebir la situación de otra forma. ¿Acaso esa rutina, con la que convive desde que tiene uso de razón, podría ser un Trastorno Obsesivo Compulsivo? Tranquilamente, sí.

Escrita por el francés Laurent Baffie, “Toc Toc” es un hallazgo de la directora Lía Jelín, quien, desde 2011, es la comandante de un fenómeno pocas veces visto. Su trama es sencilla: seis personajes que padecen trastornos obsesivo-compulsivos se encuentran en la sala de espera de un psiquiatra con el fin de solucionar sus problemas pero, como el profesional nunca acudirá a la terapia, serán ellos los que deberán llegar a sus propias conclusiones.

Desde su estreno, la obra ha sido vista por casi un millón de espectadores. El suceso fue tal que obligó a sus productores a armar un elenco alternativo para presentarse en diferentes rincones del país. Desde entonces, mientras el “original” una hace base en las principales carteleras, el otra ya lleva tres giras nacionales y este fin de semana es el protagonista teatral absoluto en la Ciudad con seis funciones seguidas en el Coliseo Podestá, las últimas tres (tras las salas llenas de jueves y viernes) previstas para esta noche y mañana (20 y 22.30). Un fenómeno de locos.

Para Lía Jelín, el Trastorno Obsesivo Compulsivo no es una enfermedad sino un síntoma, rituales que las personas adoptan para controlar la angustia de la vida: “Hay personas que tienen rituales antes de realizar una acción y repiten ciertos movimientos que no pueden omitir por nada; tratan de disimular ante los otros, pero su angustia va en aumento porque se dan cuenta de que no pueden prescindir de esos pasos previos”.

La obsesión por la limpieza, la verificación, la calculación mental, la repetición, el insulto y el orden simétrico y riguroso aparecen en este consultorio en el que todo puede pasar entre estos seis personajes que, desde la concepción de la directora, dan vida a una obra coral, una puesta pensada como una “coreografía actoral”.

Con las actuaciones de Ernesto Claudio, Lara Ruiz, Maida Andrenacci, Verónica Piaggio, Diego Freigedo y Mariela Acosta, “Toc Toc” en su versión alternativa acaba de sumar al talentoso Miguel Angel Rodríguez en el papel de Camilo, el taxista. En diálogo con EL DIA, el actor, comediante e imitador, al que le gusta definirse como un “artista popular”, se refirió a esta obra con la que volvió a colaborar con Lía Jelín tras haberlo dirigido en “El Cavernícola” (2009).

-¿Dónde creés que radica la clave del éxito de esta obra?

-Lejos de errarle creo que su éxito se esconde en el guión. El libro y la idea que tiene la obra es maravillosa. “Toc Toc” está tan bien escrita, y dirigida a la esencia del ser humano, que va más allá del elenco que la protagonice. No te digo que la pueda hacer cualquiera pero, para que te des una idea, cuando arrancó tenía un elenco prácticamente desconocido y sin embargo pegó. Ahí te das cuenta que es la obra.

-¿Por qué el público se ríe de la angustia de estos seis personajes?

-Porque tiene una fórmula perfecta de acto y efecto inmediato. Es una obra que no te da margen a nada. Cuando el público se quiere emocionar, o entender que ahí hay un drama, ya viene un chiste y no te da tiempo a que digas ni siquiera “uh, pobre tipo”.

-¿Desde el humor se puede abordar cualquier tema?

-Sí, olvídate. El humor es lo único que puede sanar. Con lo único que se puede salvar cualquier situación. Tiene efectos curativos. Yo digo que es un sentido más. Vos no tenés sentido de tristeza, tenés sentido del humor.

-¿Cómo fue armar un personaje tantas veces interpretado?

- Yo soy un actor que no tiene problemas en hacer las cosas como lo hacen los demás. Tomo lo que da resultado. No es copiar, es inspirarse: usás esa base y después lo componés con tus recursos. Sobre todo porque cuando una cosa funciona hay que seguir haciéndola, ¿para qué arriesgarse a cambiar?

-¿Cómo es tu Camilo?

-Tiene el trastorno de contar todo: cuenta, cuenta, cuenta. Teóricamente él no lo sufre, para él es algo natural pero la mujer ya no lo aguanta más por eso lo manda al médico. Y después, con el correr de la obra, se da cuenta que tiene un problemita, y que necesita superarlo con la terapia. Eso que pensó que no era, realmente era, trata de asumirlo y de superarlo.

-¿Te has encontrado en la vida real con algún taxista parecido?

-No, soy único (risas). Los taxistas son un mundo aparte. No sé si con ese TOC de contar. Hay algunos que hablan hasta por los codos. En el texto Camilo dice que mucha gente se ha subido y se ha confesado con él y se ha bajado llorando. Creo que el taxista es un poco terapista: a veces escucha, a veces habla, a veces aconseja, sabe de todo…

-¿Creés que todos tenemos un TOC?

-Sí, yo creo que todo el mundo tiene uno escondido. Hay muchas variables y variantes pero todos los tenemos, alguno más complicado que otro, obviamente.

-¿Y cuál es el tuyo?

-Me gusta ordenar la plata, que esté prolijita, las caras con las caras, los números con los números. También me pasa con el volumen de la tele: no puede estar en impar. Un problemita que también lo tengo con la comida: siempre de a par, no puede ser un alfajor. Si como tres, soné, porque me tengo que comer cuatro (risas).

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