El avance de distintas obras de infraestructura en la Isla Santiago abrió una fuerte discusión entre vecinos, ambientalistas y la Municipalidad de Ensenada. Mientras desde el Municipio aseguran que los trabajos buscan mejorar la calidad de vida y la seguridad de la zona, habitantes históricos del lugar denuncian falta de planificación, movimientos de suelo sin estudios visibles y una transformación que, aseguran, amenaza la identidad natural de uno de los sectores protegidos de la Región.
“Veo que el avance puede ser bueno, pero con una buena planificación se podrían haber evitado muchos problemas”, resumió Elsa Nuñez Carballera, quien junto a Roberto, su esposo, viven en la zona desde hace más de cuatro décadas. Según contó, muchos cambios llegaron “de un día para el otro”, obligando a reorganizar viviendas y terrenos sin demasiadas explicaciones previas.
“Me parece bárbaro el avance, pero que se respete a los árboles y la ley que los protege. Todo esto era terraplén y ahora sacaron toda la vegetación. Con las primeras crecidas esto va a desbordar
Rosana Correa Isleña hace 52 años
Los reclamos vecinales no apuntan directamente contra la urbanización, sino contra la manera en la que se está llevando adelante. “A nosotros nos gustaría más paz y tranquilidad. Me hubiese gustado que siguiera siendo la isla que teníamos antes”, expresó Roberto, que además cuestionó la tala de árboles y el movimiento de tierras en sectores sensibles.
Entre las principales preocupaciones aparece el temor a futuras inundaciones y el impacto sobre el ecosistema. “Están destruyendo lo natural que nosotros teníamos: la vegetación, las plantas, los pájaros, todo”, sostuvo el vecino.
“Me parece bárbaro el avance, pero que se respete a los árboles y la ley que los protege. Todo esto anteriormente era terraplén y ahora sacaron toda la vegetación. Con las primeras crecidas esto va a desbordar”, sumó Rosana Correa, habitante desde hace 52 años.
En este contexto, otro de los puntos conflictivos tiene que ver con el avance sobre terrenos particulares. Una familia aseguró que deberá correr parte de su vivienda por el nuevo trazado del camino de ingreso. “Nos notificaron que había que mover la casa y nada más. Nos sacaron casi tres metros del frente del terreno”, relató un frentista a este diario.
Además, varios habitantes coincidieron en que los fines de semana la situación se volvió caótica por la llegada masiva de visitantes. “La costa se llena de autos y si hay una emergencia las ambulancias no pueden pasar”, describió una de las vecinas movilizadas por el cuadro.
Frente a las críticas, desde la Municipalidad de Ensenada se defendió el proyecto. Se aseguró que todas las obras cuentan con estudios previos y fueron planteadas a los vecinos. El funcionario Agustín Duscovich sostuvo que “todo trabajo que se hace en la isla se realiza protegiendo lo más importante del ambiente, que es la vida humana”.
Según explicó, los propios habitantes reclamaban mejoras de infraestructura desde hace años y eso motivó la intervención municipal. Entre las tareas realizadas mencionó la repavimentación del camino que bordea la isla, la construcción de nuevas defensas costeras y barandas, la iluminación LED, mejoras en el tendido eléctrico junto a Edelap, nuevos baños públicos y ampliaciones en la Escuela y el Jardín de la zona.
“Los frentistas debieron acomodar los frentes de domicilios que estaban prácticamente sobre el camino”, explicó el funcionario al justificar algunas modificaciones en terrenos particulares. También aclaró que “no se pavimentaron espacios nuevos sino que se mejoró lo que estaba deteriorado”.
En paralelo, varios vecinos coinciden con las advertencias realizadas por Nuevo Ambiente, organización que en distintas oportunidades denunció presuntas irregularidades en la Isla Santiago y cuestionó obras realizadas en un área protegida por la Ley provincial 12.756. La ONG sostuvo que hubo movimientos de suelo y tareas con maquinaria pesada en sectores donde existirían restricciones ambientales y resoluciones judiciales vigentes.
Además, desde la entidad ambientalista señalaron que las obras podrían avanzar sin un plan integral de manejo aprobado y advirtieron sobre posibles impactos en el monte ribereño y el ecosistema del lugar.
Consultado sobre esas críticas, Duscovich fue contundente y vinculó los cuestionamientos a una postura política: “No buscan la protección del ambiente sino entorpecer el funcionamiento de la ciudad”. Desde el Municipio insistieron en que continuarán con las obras de infraestructura en la isla y remarcaron que el objetivo es combinar crecimiento urbano, seguridad y preservación ambiental en una zona que, mientras cambia su fisonomía, también profundiza el debate.
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