Una casa llena de víboras y misterios en el Bosque
| 20 de Noviembre de 2011 | 00:00
Es uno de los lugares que más curiosidad despierta dentro del Zoológico platense pero también, según los entendidos, el que aloja a un grupo de animales de los más sorprendentes. El Serpentario, con sus diferentes especies de reptiles, tiene sus propias reglas de funcionamiento que obligan a sus cuidadores, por ejemplo, a criar el alimento de los animales que cuidan y a estar presentes durante todo el tiempo que el lugar permanece abierto al público.
"Me empecé a interesar en estos animales por el desconocimiento que tenía, que me provocaba algo de temor, como todo lo que no se conoce. Pero ahora me parece el mejor lugar para trabajar, porque son bichos admirables. Cada especie tiene una característica particular que la hace asombrosa", cuenta Martín López, uno de los tres cuidadores del lugar.
Aunque aclara que el término correcto para denominar ese espacio es "Herpetario", porque se alojan allí diferentes especies de reptiles y no sólo serpientes, López reconoce que el tradicional nombre de "Serpentario" es el que mejor identifica el lugar ante los visitantes del Zoo.
Adentro del edificio, que en épocas pasadas funcionó como un acuario, se distribuyen más de 20 especies de reptiles y hasta algunas arañas. Iguanas, serpientes venenosas, culebras y boas son las que más llaman la atención de los visitantes y su atención requiere un cuidado especial, según sus cuidadores.
"HAY QUE TENERLES RESPETO"
Como ejemplo de las precauciones que se deben tomar, López detalla que se utilizan cajas para aislar a las víboras venenosas cuando se va a trabajar en el cuidado de los espacios que ocupan y que ese trabajo nunca se hace en soledad. "Siempre estamos con alguien que pueda colaborar y que sepa reaccionar ante un accidente", indica.
Pese al peligro y el respeto que menciona, López también señala que en los 18 años que lleva trabajando en el lugar no ha habido grandes problemas con las serpientes. "A lo sumo alguna mordida de especies no venenosas, pero se trabaja con mucha prudencia", dice.
También recuerda la historia, que se transmitió de boca en boca durante décadas, de una pitón que se escapó de una jaula mal cerrada y que mantuvo en vilo al personal del Zoológico durante varios días. El animal, finalmente, fue encontrado en el Museo de Ciencias Naturales, según los relatos, y fue uno de los últimos registros de "escapes" del Serpentario.
SIEMPRE PRESENTES
"Siempre tiene que haber alguien porque los ambientes de los animales están expuestos muy cerca del público. Sólo los divide un vidrio. Los cuidadores tienen que supervisar, por ejemplo, que no entren muchas personas juntas, que no hagan mucho ruido y que no golpeen los vidrios, porque eso altera a los reptiles", detalla López.
También hay particularidades respecto de la comida, que es "criada" en otro de los edificios del Zoológico. "Tenemos un bioterio, que es donde criamos ratas y ratones para alimentar a las serpientes. También se crían algunas cucarachas para algunas especies de reptiles. Tienen un ritmo especial de comida, porque las alimentamos aproximadamente una vez a la semana, a diferencia de otros animales del Zoo, que comen todos los días", explica el cuidador.
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