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Una Navidad bajo nieve en el Teatro Colón

23 de Diciembre de 2014 | 00:00
“EL CASCANUECES”, EN EL COLÓN
“EL CASCANUECES”, EN EL COLÓN

Por NicolAs Isasi

Presentar “El Cascanueces” justo para fin de año en cualquier teatro lírico del mundo implica tirar la casa por la ventana mostrando lo mejor de un universo lleno de fantasía y magia. Pero la versión presentada en esta ocasión por momentos se acercó al famoso dicho: mucho ruido y pocas nueces.

La coreografía de Lidia Segni basada en la original de Marius Petipa y Lev Ivanov es ágil y entretenida, dedicada pura y exclusivamente a los niños. Esto se vio con la presencia de pequeños (pero “grandes”) bailarines que llenaron de encanto el escenario junto al coro de voces blancas que cantó con precisión en el final del primer acto desde los palcos. En el manejo espacial y del movimiento, Lidia logró romper con la rigidez de la línea clásica llevando a los bailarines a nuevas fronteras con limpieza y fluidez, sin descuidar un aspecto clave de la danza: la sincronía entre los cuerpos.

La orquesta a cargo del Maestro Emmanuel Siffert mostró un buen desempeño aunque los metales tuvieron algunos pasajes desprolijos y a destiempo. En el saludo final, la orquesta levantó carteles de “BASTA” a modo de protesta ante toda la audiencia.

El vestuario de Gino Bogani (quien se encargó también de La Cenerentola) fue algo grotesco al utilizar lentejuelas y telas brillosas con colores saturados todo el tiempo, algo que la luz no pudo ayudar. Los ratones con ojos de led rojos agregaron mayor contradicción entre el vestuario y la escenografía firmada por Sergio Massa (cualquier similitud es pura coincidencia). Los telones, no aportaron nada relevante, salvo las proyecciones de nieve que caía sobre ellos. El árbol de navidad plegable, no fue tan efectivo como el que se pudo ver en otras producciones. Ni siquiera competía con el que se encuentra a la salida del Teatro sobre la Plaza del Vaticano por estos días.

No obstante, la danza fue magnífica. Karina Olmedo demostró sus dotes actorales y su destreza con suaves movimientos en el rol de Clara, la niña soñadora, mientras que Juan Pablo Ledo fue un gran partenaire encarnando un príncipe con soltura y gracia. Las danzas españolas y rusas, interpretadas por Candela Rodríguez Echenique, Vagram Ambartsoumian, Ayelén Sánchez y Edgardo Trabalón demostraron gran madurez escénica y dominio de la técnica.

La escena del bosque de pinos fue sin dudas el momento más grandioso de todo el ballet. La delicada coreografía del cascanueces que se transforma en príncipe junto a los copos de nieve que bailan a su alrededor llenaron de elegancia la sala. Las hadas y reinas bailan hasta trazar una diagonal perfecta que les indica a ambos el camino a seguir, saliendo de escena por un momento, para volver sobre la canasta de un globo aerostático que los lleva a volar por entre la nieve junto al coro de niños.

El cascanueces y el rey de los ratones es un cuento de ETA Hoffman, adaptado por Alejandro Dumas (padre) y transformado en ballet con música de Piotr Ilich Tchaikovsky (siendo su tercer ballet, opus 71). La estructura es de dos actos y fue un encargo del director de los Teatros Imperiales Ivan Vsevolozhsky, quien se encargó del libreto junto a Marius Petipa. Se estrenó en 1892 en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo.

La historia transcurre en la víspera de Navidad en la casa de los Stahlbaum (árbol de acero), donde Clara, su hermano Fritz y sus padres se preparan para la fiesta de esa noche con amigos y familia. Cerca de la medianoche, Clara se queda dormida en un sillón junto al árbol y comienza un sueño lleno de magia donde ratones, soldados y bailarines de danzas exóticas deslumbran al espectador hasta que ella despierta, y claramente todo lo acontecido pasa a ser producto de su imaginación. En la versión del cuento original de Hoffman, no se ve a Clara despertándose, sino que todas las danzas en el reino de los dulces, ella y el príncipe se deslizan en un trineo tirado por renos, demostrando que el sueño había sido real.

Las últimas funciones de “El Cascanuces” serán hoy y el sábado, a las 20.30, y el domingo, a las 17, en el Teatro Colón, Cerrito 628.

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