Circular en auto por la Ciudad se hace cada vez más traumático. En las horas pico, recorrer cinco cuadras puede demandar veinte minutos. ¿Es algo inevitable? ¿No hay solución?
Todos los expertos coinciden en que existe una cuestión estructural: los autos son cada vez más y las calles son las mismas. Aún así, es mucho lo que se podría hacer para aliviar, descongestionar, facilitar y simplificar el tránsito vehicular. ¿Se hace? Los platenses conocen la respuesta.
Hace pocos días, el diario expuso un debate: la posibilidad de reabrir Plaza Italia para que autos y colectivos puedan circular en forma directa por avenida 7. Es una de las tantas ideas que valdría la pena analizar.
En ese contexto, que no se pueda asegurar un correcto y aceitado funcionamiento de la onda verde en los semáforos es, sin duda, una muestra de lo que no se hace y se podría hacer. La sincronización de los semáforos aporta una enorme agilidad al tránsito por las avenidas. Se lo puede comprobar en Buenos Aires, donde le han encontrado la vuelta. La Plata, sin embargo, no logra que funcione.
El tránsito tiene una directa relación con la calidad de vida, además de tenerla con la vida misma. No es una cuestión secundaria. Todos los días debería haber expertos analizando opciones y estrategias para hacerlo más seguro y menos tortuoso.
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