Vecinos de Playa Grande y turistas que paseaban por la zona quedaron sorprendidos ayer en Mar del Plata al observar como un tiburón de gran tamaño, conocido como “sardinero”, quedaba atrapado entre las piedras de la escollera de la costa.
Pese al temor, algunas personas intentaron moverlo con un palo para liberarlo, ya que el animal estaba totalmente atascado.
Finalmente, gracias a los empujones, el tiburón logró zafarse y retornar a su hábitat nadando mar adentro.
UNA ESPECIE EN EXTINCION
El tiburón sardinero, como su nombre lo indica, se alimenta de pequeños peces que viven en cardúmenes y no representa un peligro para el ser humano, ya que no registra antecedentes de ataques.
Es una especie longeva, que tarda entre 7 y 14 años para empezar a reproducirse, según el sexo, lo que lo hace muy sensible a la pesca intensiva.
Por este motivo, se encuentra catalogado como vulnerable a la extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
En lo que hace al ejemplar que quedó atrapado entre las piedras de Playa Grande, que era de considerable tamaño, causó sorpresa su presencia en las costas ya que se trata de una especie que vive en altamar.
Sin embargo, este no podía moverse y, si no fuera por un grupo de vecinos marplatenses que pasaban el día en Playa Grande que lo ayudaron intentando moverlo con un palo -tal como quedó registrado en un video difundido por el canal 10 de Mar del Plata (foto)- el animal difícilmente podría haberse liberado.
Según señalaron especialistas en la materia, “el tiburón sardinero -Lamna nasus- es un tiburón de mar abierto, que muy ocasionalmente se acerca a las costas. Hasta ahora, todos los registros de tiburones sardineros en la costa argentina eran de ejemplares juveniles, ya que los adultos se registraron siempre en mar abierto. Pero el tiburón de Playa Grande es un macho adulto, lo que hace a su presencia mucho más interesante todavía”.
En nuestra región, es comúnmente capturado en la pesca de atunes de barcos uruguayos que se desarrolla frente al Río de la Plata, y en la pesca de merluza negra, por buques argentinos.
En el caso de este ejemplar que quedó atrapado entre las piedras de la escollera, la historia tuvo final feliz, ya que tras el esfuerzo de quienes estaban en el lugar, el enorme ejemplar pudo salir de entre las piedras y retornar a su hábitat nadando mar adentro.
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