En diversas oportunidades ha puesto de relieve en esta columna la trascendente importancia del cordón frutihortícola de la Región, que básicamente rodea al casco urbano platense con quintas situadas en localidades vecinas como las de Los Hornos, Abasto, Olmos, Arana, Etcheverry, Melchor Romero, City Bell, Gorina, Los Porteños, Colonia Urquiza, Las Banderitas, Villa Elisa y las vastas zonas de quintas existentes en los distritos linderos de Berisso, Ensenada, Punta Indio y Magdalena.
Se sabe también que este sector no sólo emplea a más de casi 15 mil trabajadores rurales -cifra que durante las cosechas puede triplicarse-, sino que se ha venido convirtiendo junto al florícola, en uno de los resortes más dinamizadores de la economía regional. Por otra parte, es considerado ya desde hace años el polo frutihortícola y florícola más pujante del país, un dato éste último no suficientemente valorado en nuestra zona.
En ese contexto, entonces, adquieren sobrada consistencia los diversos reclamos de asistencia para los productores hortícolas, en especial aquellos que hacen a la estructura de servicios que los asiste. Así, ahora, productores ubicado en las zonas de Arana y Villa Garibaldi vienen reclamando por el pésimo estado de conservación que ofrecen la avenida 137 y la calle 600, consideradas cruciales para el traslado de la producción.
Según destacaron, los tramos que exhiben mayores deficiencias son, en el caso de la avenida 137, el que se extiende desde la calle 72 a la 640 –es es, parte de Los Hornos, y en el caso de la calle 600 desde la 137 hasta la 162. Pozos profundos, lomos de burro sin señalizar, cañaverales y ausencia de iluminación conforman un peligroso panorama para los habitantes de la zona.
Los vecinos detallaron que la calle 600 está asfaltada desde el año 1968, cuando muy pocas dentro del casco contaban con pavimento. Se trata de una calle troncal que une muchos otros puntos como Poblet con La Plata. Se puso de relieve, asimismo, que varias de las calles transversales, es decir, que cortan la 600 -como la 143, la 153 la 157, la 160- son vías de conexión clave para unir la zona con el casco urbano de La Plata. Ese tramo se encuentra literalmente destruido.
El continuado tránsito de camiones, que se ve cada día más dificultado; la cierta amenaza de que alguno de los servicios de micro deje de cubrir esos itinerarios por el mal estado de las calles, la falta de alumbrado y cámaras de seguridad completan un escenario peligroso para los vecinos.
Convertida en uno de los resortes trascendentes de la economía regional, la producción frutihortícola y florícola demanda un apoyo estructural para darle valor agregado al cultivo de flores y de hortalizas. Como se ha dicho, se está hablando de un sector productivo muy pujante y a la vez extremadamente sacrificado. Por consiguiente, las autoridades debieran atender los justas requerimientos de los productores formulan, ponderado siempre la importancia que tienen para ellos el debido mantenimiento y eventual ampliación de las redes camineras locales, así como la dotación de escuelas y de unidades sanitarias para esas zonas, entre otros.
También deberían extenderse las redes de servicio imprescindibles -agua corriente, gas, teléfonos, recolección de residuos- de las que inexplicablemente aún carecen, de modo de integrar a ese sector a las mejoras y beneficios de que dispone la mayoría de la población platense.
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