La noche transcurría con absoluta tranquilidad. Pero la historia tuvo un final a puro nervio, con una mujer desvanecida y dos ladrones, que vestían ropas similares a las de la Policía, apoderándose de una suculenta cantidad de dinero. Ocurrió el miércoles en una pizzería de 14 y 42, donde cenaban unas 50 personas.
El hecho, de acuerdo a lo que pudo saber EL DIA, ocurrió a las 21.30 en el local “Abra Maestro”.
Algunos clientes no se percataron del ingreso de los supuestos efectivos. Pero otros sí los vieron y, sorprendidos, porque llevaban puestos los chalecos antibala, siguieron sus movimientos desde la entrada del negocio hasta el mostrador, donde estaba el dueño.
¿Los conocía? ¿Fueron simplemente a hacerle una pregunta? ¿O tal vez a comprarle algo de comida? Enseguida, todas las conjeturas se derrumbaron frente a la cruda realidad.
A LOS GRITOS
Cuando empezaron los gritos, la inmensa mayoría de los clientes supieron que estaban por ser asaltados.
Rosana Patri (56), una de las clientas damnificadas, que se encontraba junto a su esposo en un rincón del salón, habló con EL DIA y narró con detalles el dramático episodio vivido.
“Mientras uno de los delincuentes le dio un empujón al dueño y le puso un arma de fuego en la cabeza, el cómplice comenzó a pedirnos a los gritos que le entregáramos rápidamente el dinero, los celulares y cualquier otra cosa de valor que tuviéramos encima”, recordó.
“Y enseguida comenzó a recorrer las mesas”, agregó la mujer.
Fue entonces que comentó el disgusto que vivió, al llegar el delincuente a la suya.
En tal sentido, dijo “cuando el policía o falso policía me agarró la cartera para robármela, la sujeté fuerte. Y mientras tironeábamos, mi marido me pidió que se la entregara, temiendo que pudiera pegarme un tiro”.
Pese a la desesperación que Patri sintió en esos instantes, accedió al pedido de su esposo.
“Ahora, más tranquila, puedo reflexionar que estaba poniendo mi vida en riesgo. Pero en esos instantes pensaba que allí tenía la documentación, que necesito para viajar al exterior el mes próximo”, consignó.
En su cartera, además, “tenía poco más de 3.000 pesos, dos celulares y las llaves de mi casa”.
Recordó también que “quise convencerlo de que al menos me dejara mis documentos. Pero me insultó y me dijo que le diera la cartera o me mataba, mientras me apoyaba una pistola en la cabeza”.
Asimismo, hizo referencia a la odisea experimentada por otros clientes (ver aparte). Y citó que “al dueño, de quien somos amigos, le robaron la plata de la caja y su celular”.
De la fuga de los delincuentes poco se sabe por ahora, aunque se sospecha que el resto de la banda pudo estar esperándolos en un auto estacionado en las cercanías.
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