Caminaba con las manos en los bolsillos, orillaba los 40 años y tenía parsimonia al andar. “Era un señor”, lo catalogó la empleada de una dietética del Centro. Lejos de lo que ella podía sospechar, era el hombre que en un segundo le robó toda la recaudación.
La única salvedad que la víctima tuvo para hacer fueron ciertos rasgos de atención: “Buen provecho”, “el celular no te lo robo porque es tuyo” y “quedate tranquila”, fueron frases que contrastaron con otras clásicas de otros delincuentes como “te mato” o “no me mires”.
El episodio comenzó cerca de las 14.15 de ayer, cuando Verónica vio que un cliente le había tocado el timbre para que le permitieran pasar a la dietética de 12 entre 47 y 48.
“Le abrí porque no tenía aspecto de ladrón. Entró con las manos en los bolsillos y me empezó diciendo que me quedara tranquila, que era un asalto”, relató la joven, en diálogo con EL DIA.
Por lo demás, la maniobra se le pareció a un robo como cualquier otro porque, acto seguido, el delincuente -que no llevaba la cara tapada- empezó a exigirle a la chica quele entregara la plata de la recaudación.
El asaltante se paró al lado de donde la chica atiende a los clientes y comenzó a revisar lo que había a la vista. Descubrió que estaba a mano un celular, pero no se lo llevó: “Te lo dejo, es tuyo”. ¿Fue por amabilidad o también para evitar que lo pudieran rastrear mediante el GPS del teléfono?
Verónica estaba almorzando cuando irrumpió el delincuente que, en otra muestra de consideración, le deseó “buen provecho”.
No todo fue trato cordial. El ladrón quiso que su víctima quedara encerrada mientras él se escapaba con dirección incierta: “No lo iba a hacer pero se quedó en la puerta esperando. Así que me tuve que ir al baño”, aseguró la chica.
preocupacion
Al margen de la presunta amabilidad de este ladrón, empezó a proliferar en ese sector del Centro cierta procupación por los robos.
Es que, al margen de un lejano intento fallido, en ese local no habían entrado delincuentes desde 2009, cuando se inauguró.
“Y además, en una librería de 12 entre 46 y 47 robaron dos veces en un mes”, agregó Verónica. Ella le adjudicó esta alza en los asaltos a que “antes había custodia permanente por una ‘cueva’ financiera que cerró hace poco”, indicó la joven. Además de eso, ella sostuvo que “casi nunca anda la Policía” en la zona donde trabaja.
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