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PIDEN MEDIDAS PARA ALIVIAR LA CONGESTION Y MULTAR A INFRACTORES

El barrio de la plaza Azcuénaga es un nudo vial muy difícil de desatar

En la zona de 19 y 44 se ven colas de autos a toda hora. Incluso muchos estacionan sobre la plaza

Inaugurado en 2010 como respuesta a una votación del Presupuesto Participativo, el ensanchamiento de la diagonal 73 entre 41 y 44 multiplicó el caudal de vehículos que llegan a la rotonda de plaza Azcuénaga y fue el puntapié inicial de una serie de cambios en torno del espacio verde de 19 y 44. Ahora, vecinos de la zona aseguran que el balance de esas modificaciones, que incluyeron la construcción de lomos de burro y la instalación de semáforos, es decididamente negativo.

“Realmente, la plaza es un pandemónium” describe Dante Gutiérrez. El vecino de la zona de 44 y 20 subraya que “antes no se podía cruzar para usarla, entonces pusieron semáforos, y ahora en las horas pico todo es un lío. No se puede ni entrar a la rotonda con el auto, se amontonan coches en las calles laterales, y ni hablar de maniobrar para estacionar o entrar a un garage”.

“No se puede ni entrar a la rotonda con el auto, se amontonan coches en las calles laterales, y ni hablar de maniobrar para estacionar o entrar a un garage”

En octubre de 2010, la Comuna finalizó los trabajos para reducir la rambla de diagonal 73 entre 41 y 44, en base a una propuesta que había ganado los comicios del Presupuesto Participativo para el sector “Casco I”. Entonces, se cambió verde por hormigón reduciendo el separador existente a la mitad (cuatro metros en vez de ocho), y dejando para el rodamiento calzadas de 8 metros en cada uno de los sentidos de la avenida.

La obra se presentó como una herramienta para “mejorar el flujo vehicular y evitar los embotellamientos en horas pico”. Los vecinos más antiguos de plaza Azcuénaga aseguran que “la gente de la Municipalidad pasó por el barrio preguntando qué nos parecía achicar las tres ramblas anchas que quedaban entre parque Alberti y acá, y la mayoría dijo que no. Pero la hicieron igual”.

“Le quisieron dar prioridad a la diagonal en ese tramo, pero por tres cuadras no valía la pena” se explicó: “ahora se amontonan en la plaza los autos de la diagonal 73, que antes llegaban de a uno filtrados por la rambla vieja, y las avenidas 44 y 19; para colmo, pusieron semáforos en la plaza y en diagonal y calle 43, aunque nadie lo pidió, y más que solución agravaron el colapso”.

Precisamente, quienes viven en 43 entre 19 y 20 están entre los que cuestionan con mayor dureza los cambios en la dinámica del barrio. “Sufrimos una cola permanente de autos y camiones por el semáforo de 43 y diagonal 73”, se lamentan: “el ruido de motores y los bocinazos son insoportables, no podemos sacar el auto del garage... Tenemos que mantener cerradas las ventanas del frente porque es una tortura. Y lo único que hizo la municipalidad es poner un cartel de ‘prohibido estacionar’ a mitad de cuadra. Pero nadie lo respeta y las motos andan por la vereda”.

Los fines de semana, el panorama en plaza Azcuénaga no es menos ajetreado. La realización de ferias en el espacio verde de 19 y 44 hace que su perímetro sea utilizado para estacionar, acotando aún más la calzada. Otros vehículos directamente son colocados sobre las áreas recreativas, ante la ausencia o inacción de los agentes de Control Ciudadano local.

En los últimos días, un grupo de frentistas elaboró un petitorio con una serie de sugerencias para las autoridades municipales. Entre ellas están las de “quitar tiempo al semáforo de diagonal 73, en la intersección con 20 y 43, pasárselo a calle 43 que está más congestionada”; y “controlar el estacionamiento indebido con multas, porque de lo contrario se cometen infracciones todo el tiempo”.

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