Destinados a familias cuyos ingresos formales sean de entre dos y cuatro salarios mínimos, orientado a la compra de viviendas nuevas o usadas cuyo valor no supere el millón y medio de pesos y con un plazo de hasta 20 años a una tasa promedio del 5% que se va actualizar en base a la inflación y los ingresos, fue lanzada en los últimos días la nueva versión del crédito Procrear, que registra varias diferencias respecto a la anterior. Entre ellas, que las familias beneficiarias no serán elegidas por sorteo, sino través de un sistema de puntaje que busca priorizar a las que más lo necesitan. Y que se podrán comprar viviendas ya existentes.
La oferta viene a sumarse al menú de créditos hipotecarios que impulsa el gobierno y que incluye los llamados créditos UVI, diseñados a principios de año por el Banco Central, y los del Banco Nación (cuyo principal atractivo es mantener la tasa fija durante los tres primeros años) (ver aparte).
Con estas herramientas se apunta a paliar el profundo déficit de viviendas que atraviesa el país: se estima que en la Argentina se necesitan 2.500.000 nuevas viviendas, mientras 1.500.000 personas viven en inmuebles que registran deficiencias cualitativas (baja calidad de los materiales, condiciones de hacinamiento y falta de servicios, entre otras).
Los nuevos créditos Procrear, presentados oficialmente a principios de esta semana, para los que ya está abierta la inscripción y que comenzarían a ser adjudicados a partir de setiembre, motivaron opiniones encontradas en el sector inmobiliario: mientras algunos entienden que, combinado con las otras propuestas contribuirán a dar un nuevo impulso al mercado, hay quienes consideran que las nuevas propuestas resultan insuficientes y que es necesario desarrollar créditos a más largo plazo, ponerle freno a la inflación y combinar las nuevas líneas con planes de viviendas destinados a los sectores menos favorecidos.
Por sus características, el nuevo Procrear apunta a familias de clase media y media baja y busca favorecer a inquilinos que puedan, con la misma plata de un alquiler, acceder a la vivienda propia.
La propuesta combina una parte de ahorro de las familias con crédito hipotecario ajustable por índice de inflación y una bonificación del Estado Nacional no reembolsable.
CARACTERISTICAS
Según precisó el director de la ANSES, Emilio Basavilbaso, la nueva versión de la línea de crédito creada por el anterior gobierno apunta a las familias que tengan ingresos de entre 15 y 30 mil pesos y se otorgarán préstamos de hasta 1 millón y medio de pesos.
Entre las diferencias con el programa implementado durante el gobierno anterior, esta vez estará centrado en la compra de casas usadas o nuevas y no en la construcción, refacción o ampliación; y no estará subsidiado el interés, sino que serán créditos que se devolverán con capital indexado.
Con la nueva etapa del Procrear, el Gobierno prevé llegar “a 25 mil familias que tienen ingresos de entre dos y cuatro salarios mínimos vitales y móviles”.
Otra diferencia con el plan anterior es que esta vez el acceso al crédito será por puntaje, según el grado de vulnerabilidad de la familia, y no por sorteo.
Basavilbaso explicó que con la relanzada línea de créditos “no hará falta tener un terreno como en el Procrear anterior porque ahora se pueden comprar viviendas existentes”.
Los préstamos serán de “hasta 1 millón y medio de pesos con créditos de 15 a 20 años” y el interés de la cuota se va a actualizar a partir de la Unidad de Viviendas (UVI) que lanzó el Banco Central y que está calculado en base a la inflación y los ingresos.
Además, desde el Gobierno especificaron que la persona que tome el crédito deberá tener un ahorro del 10 por ciento y se le otorgará una bonificación de entre 100 mil y 300 mil pesos, no reembolsable.
“Si son familias con hijos y compran una vivienda de 1 millón de pesos, va a ser de 300 mil el subsidio, y si es una pareja sin hijos y compra una vivienda de 1 millón o 1 millón y medio, va a ser de 100 mil pesos”, puntualizó el funcionario.
Esta bonificación será complementaria al ahorro familiar y al crédito hipotecario que entregan los bancos y se dará directamente a la familia al momento de la escrituración de la vivienda.
EJEMPLOS
Según se explicó oficialmente, una familia que tiene un ingreso de 16 mil pesos netos podrá acceder a un crédito hipotecario a 15 años para una vivienda de $900.000, con una cuota inicial de 4.000 pesos. Con un ahorro mayor al 10% mínimo podría comprar una vivienda de hasta un millón de pesos.
La idea es que esa cuota de 4 mil pesos por mes sea el equivalente a un alquiler barato y no supere el 25% de los ingresos familiares.
Otro ejemplo; una familia con hijos con un ingreso familiar de 25.000 pesos y un ahorro de 175.000 podría acceder a una vivienda de 1.165.725 pesos a través de un crédito a 15 años, con una cuota inicial de 6.250 pesos. Con un ahorro mayor podría comprar una vivienda de hasta un millón y medio de pesos.
La inscripción para el nuevo crédito se abrió el 10 de julio y en septiembre se realizará la selección.
REQUISITOS
Entre los requisitos para obtener el crédito se cuenta ser argentino, nacionalizado o extranjero con residencia permanente, tener entre 18 y 55 años, ser trabajador en relación de dependencia, autónomos o monotributistas, con ingresos netos de entre 2 y 4 salarios Mínimos, Vitales y Móviles.
Es necesario acreditar una antigüedad laboral mínima de un año tanto en relación de dependencia como autónomos y monotributistas, no ser propietario ni copropietario de bien inmueble alguno y contar con un ahorro familiar: del 10% para propiedades de hasta un millón de pesos y del 15% para propiedades de hasta un millón y medio de pesos.
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