Un hombre de 40 años fue asesinado de un balazo en el pecho, delante de su novia y en la puerta de la casa de su padre, en la localidad bonaerense de Temperley, al forcejear con uno de los delincuentes que intentaron robarle su auto, informaron fuentes policiales y judiciales.
Los investigadores detuvieron en las últimas horas a un sospechoso de 34 años que conducía el vehículo que, de acuerdo a los datos aportados por testigos y cámaras de seguridad, fue utilizado por los asaltantes.
Según las fuentes, todo comenzó anteayer, alrededor de las 16, cuando Alejandro Salazar (40) se dirigió en su auto marca Peugeot hasta la casa de su padre, situada en la calle Don Bosco al 400, entre La Golondrina y Quilmes, en el barrio La Perla, a unas 20 cuadras del Estadio Alfredo Beranger del club Temperley.
Ricardo Dematos, un vecino del barrio que tiene una remisería, contó que Salazar reside en San Pedro, en el norte de la provincia de Buenos Aires, y se encontraba “junto a su novia”, con quien había ido a “buscar algunas cosas” a lo de su padre, quien justamente se hallaba en esa ciudad bonaerense donde éste tiene “varias” propiedades.
Las fuentes policiales explicaron que en momentos en que Salazar cargaba en el baúl de su auto las pertenencias que había recogido del domicilio, al menos dos delincuentes arribaron al lugar a bordo de un Renault Logan color gris.
“Paró un coche sobre la calle Quilmes, a unos treinta metros de donde había un patrullero. Uno (de los delincuentes) se bajó y fue hasta Don Bosco donde estaba este hombre con su novia, lo encañonó y le pidió las llaves del auto”, recordó Dematos.
Mientras que las fuentes consultadas señalaron que Salazar se resistió al robo y se trenzó en un forcejeo con el delincuente armado.
En ese sentido, el remisero Dematos precisó que en medio de la lucha, la pareja de la víctima dijo “tiene un revólver del cebita”, tras lo cual, el delincuente efectuó “tres tiros y uno dio en el pecho” de Salazar.
Luego de los disparos, la víctima quedó tendida en el suelo mientras que el tirador huyó en el mismo auto en el que había arribado al lugar y sin concretar el robo.
“Un vecino que estaba en la cuadra lo llevó (a Salazar) en su mismo auto hasta el hospital pero murió”, relató Dematos.
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