Como todos los días, había cumplido con sus tareas en la construcción y volvía hacia su casa del barrio El Carmen. Martín Lescano Santa Cruz, de 52 años de edad, nunca llegó a reencontrarse con su familia: en circunstancias que se investigan, a media tarde, lo asesinaron de un tiro para robarle su moto.
El hombre, que había nacido en Paraguay y vivía en la Región desde hace décadas, circulaba en su Honda Titán bordó por la calle 122 en dirección sur-norte. Iba hacia su domicilio, situado a pocas cuadras, en 130 entre 32 y 33.
De acuerdo con las primeras informaciones que manejaban los investigadores, a la altura de 122 y 94 se cruzó con dos jóvenes que llevaban puestas camisetas de fútbol de la Selección Argentina, a bordo de otra moto, una Honda Weave. Lo detuvieron y lo obligaron a entregarles su rodado.
Siempre según esas versiones, en ese momento Lescano Santa Cruz recibió un tiro a la altura del pecho y cayó desvanecido a los pocos metros, junto a un pequeño montículo de pasto y basura.
Se intenta establecer si se produjo un forcejeo o si, como se señalaba en el lugar del crimen, le dispararon por la espalda, cuando ya había entregado el rodado y buscaba huir.
Mientras el incidente y el disparo alertaban a los vecinos, los ladrones huyeron por 94, en dirección hacia 121. Uno, en la que moto con la que se movían, el otro arrastrando la Honda Titán, sin poder arrancarla.
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Todo ocurrió alrededor de las seis de la tarde. De acuerdo con el parte policial, los vecinos pidieron auxilio al 911 y el hombre recibió asistencia médica, pero murió a los pocos minutos.
El barrio quedó en estado de conmoción, con llantos y gritos en reclamo de justicia de varios familiares y conocidos de Lescano Santa Cruz, que llegaron rápidamente a la esquina de 122 y 94.
“Era albañil y venía de trabajar. Era una persona buena, que no tenía problemas con nadie. Lo mataron por una moto”, lamentaba entre lágrimas, Amada González, prima de Lescano Santa Cruz.
Algunos vecinos que hablaron con este diario no se sorprendieron con la violencia desatada ayer. “Eran dos pibes que andaban en el barrio desde más temprano y en actitud de robo. Esto era previsible”, contó una mujer a metros de 122 y 94.
Mientras los peritos tomaban rastros en la escena del crimen, que investiga la fiscal Virginia Bravo (UFI 7), los investigadores buscaban testigos que pudieran sumar datos a los indicios que ya se manejaban sobre los responsables. Incluso, anoche ya se realizaban los primeros operativos de búsqueda a muy pocas cuadras del lugar del horror y del espanto.
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