El hermano de Kevin Spacey, Randall Fowler, reveló el día después de la acusación de Rapp, la infancia infernal que vivieron de niños, contando que su padre era nazi y abusador.
Fowler reveló así un capítulo no conocido de la vida de Spacey, quien mantuvo durante décadas su vida privada lejos de la luz pública y que en sus “disculpas” ofrecidas a Rapp por su intento de acoso parecía mencionar de manera sutil, al afirmar que necesitaba afrontar los fantasmas del pasado y vivir con honestidad.
Fowler le contó al diario británico Daily Mail que los hermanos compartieron una brutal infancia en una “casa de los horrores”: su padre, Thomas Geoffrey Fowler, que llegó a cortarse el bigote para parecerse a Hitler, lo violó desde los 12 años y durante cuatro años, además de golpearlo continuamente. “Me desabrochó el pantalón y empezó a jugar conmigo. De repente, los golpes se detuvieron. Mamá se fue. Nunca me había sentido tan abandonado. Papá comenzó a realizar un acto sexual conmigo. Ese fue el comienzo de mi adolescencia. Había tanta oscuridad en nuestro hogar que iba más allá de lo creíble. Era absolutamente miserable”, recordó.
La infancia en este contexto familiar marcó a Spacey, explicó Fowler, y lo dejó como un hombre “vacío”, incapaz de estrechar un vínculo real con otra persona que no fuera su madre. “Ninguno de nosotros tuvo una oportunidad al crecer con dos padres tan dañinos. Yo mismo pasé por tres matrimonios y 40 aventuras”, contó el mayor de los hermanos, quien hoy conduce una limusina y está alejado de Kevin, quien “intentó evitar lo que ocurría encerrándose en una burbuja emocional. Se volvió muy astuto. Estaba tan determinado a evitar los ‘latigazos’ que se preocupó por sus propios asuntos, hasta que ya no hubo nada dentro. No tiene sentimientos”.
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