EL CAIRO
La Fiscalía General de Egipto elevó ayer a 305 el número de muertos en el atentado perpetrado el viernes contra una mezquita frecuentada por sufíes en el norte del Sinaí, al menos 27 de ellos son niños, y 128 heridos.
El atentado ocurrió a la salida del rezo de los viernes, el día sagrado musulmán, cuando desconocidos rodearon la mezquita de Al Rawdah con explosivos de fabricación casera y cerraron las puertas, según un comunicado del grupo árabe Unión de las Tribus del Sinaí (UTS), un grupo que colabora con las fuerzas de seguridad egipcia.
INVESTIGACIÓN
Ningún grupo se adjudicó la autoría del ataque, pero todas las sospechas recaen sobre Wilayat al Sina, la filial local del grupo radical Estado Islámico (ISIS), que ha atentado repetidas veces en la región del Sinaí desde el golpe de Estado que, en 2013, derrocó al presidente islamista Mohamed Mursi.
Tras el atentado, el presidente, Abdel Fatah al Sisi declaró tres días de duelo nacional, que entraron en vigor ayer por la mañana.
Mientras tanto, se infomó que las Fuerzas Armadas egipcias comenzaron ayer a la madrugada a bombardear posiciones de grupos extremistas y destruyeron “un número de vehículos utilizados en el ataque terrorista” en la mezquita Al Rawdah en el Sinaí.
“Como parte de la persecución de los elementos terroristas responsables de atacar a los fieles de la mezquita Al Rawdah, la aviación ha tenido como objetivo elementos terroristas y destruido un número de vehículos que perpetraron el ataque terrorista y mataron a aquellos que iban en su interior”, señaló en un comunicado el portavoz de las Fuerzas Armadas, Tamer al Rifai.
TOQUE DE QUEDA
Las autoridades impusieron el toque de queda y un bloqueo informativo total en esta región del norte del Sinaí, e impiden el acceso a los medios de comunicación locales e internacionales.
Desde el pasado diciembre, Egipto ha vivido una serie de atentados contra los cristianos coptos y el país se encuentra en estado de emergencia desde abril por los ataques contra dos iglesias coptas en el delta del Nilo.
Por otro lado, las autoridades suspendieron la esperada apertura temporal de la frontera con Gaza que esperaban miles de personas, confirmó el director de la Autoridad de Cruces y Fronteras de la Autoridad Nacional Palestina en Gaza, Nazmi Muhana.
El joven egipcio Mohamed Jalil, habitante del pueblo donde ocurrió la masacre contra una mezquita frecuentada por sufíes en el Sinaí, aseguró que “el Dáesh (acrónimo en árabe de Estado Islámico) había amenazado antes a la gente del pueblo con matarla si seguía con sus rituales”.
En una conversación telefónica Jalil cuenta los momentos vividos tras el peor atentado terrorista en suelo egipcio en su historia reciente y cómo el grupo extremista ya había advertido de un ataque. “Los del Dáesh amenazaron antes a la gente del pueblo de que, si seguían con sus rituales (propios de la corriente sufí), la mataría. Y la llamaron idólatra”.
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