Los remiendos de calles que duran “lo que un suspiro” se han convertido, de un tiempo a esta parte, en un frecuente generador de quejas vecinales y ahora están bajo la lupa municipal.
Sorprendidos por la aparente fragilidad que parecen mostrar algunos de los arreglos encarados por la Comuna para paliar el desgaste de los pavimentos, vecinos y automovilistas comenzaron a elevar sus voces de alerta.
“¿Cómo es posible -se preguntan los conductores- que el asfalto esté así de roto si lo repararon hace poco?” Se refieren, por caso, al deterioro que muestra la cinta asfáltica en avenida 72 entre 131 y 137, arteria lateral al Cementerio e importante vía de conexión entre el casco urbano y las localidades de Los Hornos y Arana, donde la acelerada erosión de las nuevas superficies llama la atención de los automovilistas.
A quienes circulan a diario por los flamantes arreglos no deja de sorprenderles la cantidad de pedregullo diseminado por la calzada. En otros puntos, la traza además suele mostrar signos de desgaste, desniveles y rajaduras, cuando no pozos profundos, como en calle 55 entre 12 y 13, pese a recientes arreglos. Similar panorama se observa en diagonal 74 y 61, donde los “parches” duraron poco y nada.
El pavimento, se sabe, sufre por la incidencia de diversos factores: los achaques de la edad, los embates del clima, la falta de mantenimiento regular y un tránsito cada vez más exigente. Extensa lista a la cual habría que sumar la mala praxis de algunas contratistas, por lo cual en el Municipio pondrán ahora la lupa en esos trabajos.
Al respecto, el secretario de Obras y Servicios Públicos comunal, Luis Barbier, sostuvo que, “tanto técnicos municipales como profesionales de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, acudieron a los distintos puntos para evaluar cada situación en particular”.
En ese marco, en las zonas denunciadas por los vecinos se espera el dictamen de los técnicos, a los fines de proceder en la ejecución de las obras correspondientes. Barbier detalló que “los especialistas controlan tanto la calidad de los materiales como la ejecución de las tareas de todas las obras y que, de verificar fallas en cualquier etapa, se intima a las empresas a volver a realizarlas de la manera correcta y sin costo alguno para el municipio”.
¿Cuáles son las falencias más frecuentes? Portavoces comunales señalaron que tras un relevamiento de las mezclas asfálticas utilizadas en cada caso se detectó que el problema más recurrente es la falla en los vacíos del asfalto, “que incumplen con los requeridos en el pliego”. Los especialistas explicaron que “se registra una mala combinación de tamaños de piedras, lo que no permite un buen llenado de los espacios”.
Además señalaron que “en diversos trabajos se observaron problemas de temperatura en la mezcla que se utilizó para la pavimentación, lo que produjo daños prematuros en la carpeta asfáltica”.
Voceros municipales dijeron que como consecuencia de las fallas vinculadas a los materiales, los pliegos a través de los cuales se licitan las obras “se optimizaron” y ahora “son más restrictivos para minimizar daños y garantizar mejores trabajos”. Aseguran que a partir de esa medida, “desde junio hasta septiembre, los inconvenientes se redujeron en un 35%”.
En aquellos casos en los que se detectan “falencias técnicas e incumplimientos”, las empresas están obligadas a rehacer las obras.
La calidad de los materiales y la ejecución de los trabajos son factores importantes, pero no lo únicos determinantes de la vida útil del asfalto. Además del crecimiento sostenido del parque automotor -sin dudas un elemento clave del desgaste- los expertos coinciden en que la cantidad de vehículos de gran porte que circulan por la Ciudad, sin ningún tipo de control de carga, es un grave problema para las calles. Los camiones transitan con exceso de peso y la traza, sencillamente, no soporta tanta carga: el asfalto cede, se perfora o se deforma.
faltan balanzas
Especialistas consultados aseguran que en La Plata faltan balanzas públicas de pesaje para control de cargas de tránsito, como el que se realiza en el camino Centenario o en el Belgrano. “Un micro o un camión de reparto puede tener mas de 4 toneladas por eje y el paso de un solo eje puede causar más deterioro en la cinta asfáltica que 5 mil pasadas de un vehículo liviano; por eso en zonas donde no se restringe el paso de vehículos pesados la durabilidad del pavimento es mucho más corta”, ha explicado a EL DIA un ingeniero del Centro de Investigaciones Viales de la Universidad Tecnológica Regional La Plata.
En la Ciudad, donde conviven tres tipos de cobertura (ver recuadro) la obsoleta red de agua también hace lo suyo. Hay incontables filtraciones de agua que debilitan el asfalto. El líquido que discurre, explican, va arrastrando las piedritas del pavimento y provoca “peladuras”, o se filtra en las fisuras y estropea la cobertura. A su vez, los hundimientos son causados por filtraciones subterráneas de cañerías o cloacas, como pasó días atrás en 3 entre 51 y 53, donde cubrieron los pozos con placas metálicas. El mismo desgaste acelerado produce el tipo de desagües que no escurre bien. Por ese motivo, suele recomendarse una combinación asfáltica con polímeros, lo que reduce esta acción del agua sobre el pavimento.
La durabilidad del asfalto también depende de las condiciones climáticas. Diferentes estudios demostraron que ante temperaturas muy bajas el pavimento se torna más rígido y proclive a las fisuras y cuando hace calor, se deforma y se pueden formarse baches.
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