Los robos de menores no sorprenden por lo nuevo sino por la audacia que cada vez demuestran cuando se lanzan a salir a robar a la gente que pasa por la calle o entran en un negocio. En las últimas horas hubo tres casos en el centro y además otro en City Bell.
La primera secuencia se vivió en 46 entre 5 y 6, cuando eran alrededor de las 13 de ayer. Tres “pibitos” de entre 10 y 12 años vieron a una chica que atendía una dietética, sola, y se metieron a robar.
Aunque al principio simularon una compra que nunca iban a hacer. “Mi compañera se lo veía venir, a pesar de que entraron mostrando un billete de 100”, señaló Maximiliano, otro empleado del local.
La joven, de 30 años, les siguió el juego y empezó a preparar la bolsa de cereales que le habían pedido. Mientras ella estaba en eso, dos de los nenes fueron hasta el mostrador y empezaron a revisar la caja registradora.
El tercero colaboró con los otros: se quedó bloqueando el acceso a esa parte del local, para que sus compañeros hicieran lo que quisieran. Sobrepasada por la situación, la empleada tuvo un “ataque de nervios”, describió Maximiliano.
Con alrededor de 800 pesos y en cuestión de un minuto, los tres se escaparon corriendo hacia calle 5. A los pocos metros ya aminoraron la marcha y caminaron como si nada. La policía llegó más tarde a pedirle los datos a la mujer, y así supieron de los otros casos que aparentemente esos mismos chicos cometieron.
“Esto sigue igual hasta que no cambien las leyes para que trabajemos”, dijo Maximiliano que se quejaban los policías de la zona, los mismos que señalaron que los menores “entran y salen”.
“ A partir de las cinco de la tarde tengo que estar en guardia en la puerta del local”
“Como acá nunca se ven policías, tenemos que estar siempre atentos. A partir de las cinco y media de la tarde, me quedo en la puerta del negocio, en guardia”, aseguró el empleado.
Aunque nunca habían entrado a robar esos nenes en la dietética, ya los tienen ubicados. De hecho, en una farmacia de 5 y 46 “ya se metieron siete veces, siempre que ven a mujeres atendiendo, por eso ahora tienen a un hombre empleado. Andan con un arma de juguete, que si no sabés del tema, te creés que es de verdad”, finalizó Maximiliano.
en pocos metros
Después de irse de la dietética, esos menores siguieron para la zona donde más suelen verlos. Primero cometieron un robo en 3 entre 49 y 50. Aparentemente habría sido a una persona que iba por la cuadra, porque los comerciantes negaron haber sido asaltados.
Acto seguido, hicieron lo mismo en 50 entre 3 y 4. “Agarraron a una mujer que pasaba caminando y la tiraron al suelo para intentar sacarle el celular”, fue lo que supo un empleado que trabaja en la cuadra, que desconocía si habían conseguido apoderarse de ese teléfono.
Ese mismo joven estuvo frente a ellos cuando quisieron pedirle agua para tomar. Conociéndolos, se apuró en echarlos.
El comentario repetido en esa zona del centro es que los menores aparentemente viven o “paran” en un edificio usurpado de 49 entre 4 y 5, junto con “trapitos que son sus familiares”.
A mediados de año, durante otro pico de ataques de nenes, se conocieron datos generales de la situación, que se mantienen al día de hoy: unos 200 chicos de menos de 18 años están en situación de riesgo en la ciudad y los alrededores, según cifras de la dirección municipal de Niñez.
Nacidos y criados en distintos contextos de violencia, de esa cifra emerge el grupo de niños que salen a robar. Son una “bandita” y la integran pibes de entre 7 y 12 años. De base son tres, pero también suelen verse algunos más con ellos.
ZONA NORTE
En una muestra de que la situación no es privativa del centro, ayer se conoció un ataque de menores ocurrido en un gimnasio de camino Centenario y 473 bis, en pleno centro comercial de City Bell.
Los chicos, de 8, 10 y 12 años, se metieron en el local en la mitad de la tarde del miércoles. Al parecer, se quedaron escondidos hasta que todos se fueron. Ya de noche, pasadas las 22, sonó la alarma del comercio. Eran los intrusos, que no tenían manera de salir. La Policía recuperó la plata de la que se habían apropiado, los identificó y los dejó en libertad.
Lo que no se descarta es que se trate de los mismos que anduvieron por el Centro horas después.
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