Por RICARDO ROSALES
La política pisándole los talones una vez más a la economía. Los datos duros dicen que el nivel de actividad crecerá por encima del 4 % en esta última parte del año. Pero las reformas incluidas en extraordinarias del Congreso por el gobierno de Mauricio Macri, quedaron tapadas por las novedades judiciales. La sociedad habla de la senadora Cristina Kirchner y su pedido de desafuero. Un tema menos tedioso que los económicos, en parte porque el juzgamiento del pasado tiene más peso para el futuro del país que algunas leyes económicas.
Aunque mezclar todo no parece un razonamiento adecuado. Junto a la efervescencia judicial también se escuchan más cuestionamientos al rumbo económico y algo de impaciencia por las reformas. Para los mercados, la decisión del juez Bonadio y los cortocircuitos en el Parlamento no moverán la aguja económica, salvo que alguna de las reformas se complique.
No sería ese el escenario más probable, aunque en el oficialismo se encendieron algunas luces de alerta. El cierre de filas de la mayoría del PJ en el Senado, dando señales de que no habrá quórum para desaforar a Cristina, alertó sobre los votos necesarios para sacar los cambios, en particular los previsionales.
El riesgo más concreto es que esa reforma termine resultando más cara (en términos financieros) para la Nación, asumiendo totalmente los costos. Los gobiernos provinciales, firmantes del acuerdo, volverían a quedar indemnes con sus presupuestos.
La idea de modificar algo más el proyecto y recortar el ahorro fiscal previsional, parece avanzar al mismo tiempo que los cuestionamientos por la decisión de que los jubilados hayan sido finalmente la variable de ajuste.
Para cerrar el acuerdo con los gobernadores, Macri propuso por recortar lo que reciben los jubilados y dejar intacto los gastos de las provincias. La paradoja de este pacto político compartido es que los gobernadores no cargarán con esta mochila. Luego de salvar su parte en la repartija de gastos, y si el Congreso vuelve para atrás, o elimina los recortes, sus partidas seguirán iguales.
Cuando en el 2016 se sancionó la llamada Reparación Histórica, se estableció que los jubilados renunciaran a los juicios a cambio de un reconocimiento de las diferencias en litigio. La inflación medida por el índice del Congreso fue ese año del 43 % mientras que el índice de movilidad previsional del 29 %.
La mejora por estos convenios fue en muchos casos del 14 % con lo cual, el resultado final fue que apenas lograron recuperar la diferencia por inflación. Con la nueva formula de cálculo de las jubilaciones, esa recuperación retrocedería.
La herencia recibida reaparece en cada recodo del debate económico. ¿Cómo ocurrirá el ajuste en el gasto y la baja en la presión impositiva si todos pujan por mantener inalterada sus posiciones?
Las reformas deberían devolver algo de competitividad a la economía y ayudar a que aparezca la lluvia de inversiones que espera el Gobierno y que no llegan. El país sigue gastando más de lo que produce, pero esa realidad escapa a la percepción social (medida por algunas encuestas de opinión) que espera más soluciones desde el Estado.
La dirigencia política gira en su mayoría, en una frecuencia similar. Macri espera resolver esta dicotomía por una vía gradual, apostando a que el crecimiento de la economía elimine el rojo fiscal, el exceso de gasto. Claro que también resulta necesario que el gasto quede congelado en términos reales durante ese mismo tiempo.
Desde la ortodoxia económica se le reprocha al Gobierno por no avanzar con más decisión con las reformas y los recortes del gasto. Fácil de enunciar. Además, resulta difícil de exigir sacrificios sociales, en tanto la política no ajusta sus gastos más allá de algunos anuncios simbólicos.
Desde la oposición y en especial los K, se cuestiona el aumento del endeudamiento. Un argumento cierto, aunque olvidan adrede los enormes descalabros fiscales, financieros y macroeconómicos de los años de su gestión. En síntesis, pocos parecen estar conformes con el actual rumbo. Como dice el refrán: ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio.
El nivel de actividad, entre tanto, estaría por encima del 4 % en el último trimestre del año. El crecimiento de 2017 quedaría por encima del 3%.
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