Un hombre de 35 años fue condenado a prisión perpetua por haber asesinado a su suegro, el empresario español Roberto Fernández Montes en enero pasado en el barrio porteño de Caballito.
Se trata de Santiago Corona (35), quien fue hallado culpable y condenado a la máxima pena del Código Penal en un fallo dado a conocer ayer por el Tribunal Oral en lo Criminal 5 de la Capital Federal.
El fallo fue aplaudido por los familiares de la víctima y la hija mayor del empresario, Giselle Fernández, se paró, insultó a Corona y hasta quiso acercarse para agredirlo.
Tanto el condenado como un carnicero aún prófugo, quedaron grabados por cámaras de seguridad bajando el cadáver de un ascensor hacia una cochera.
Tal como había solicitado en su alegato el fiscal Juan Fernández Buzzi y los abogados querellantes, Corona fue condenado como coautor de un “homicidio agravado por alevosía”.
Antes de la lectura del veredicto, Corona tuvo la oportunidad de decir sus últimas palabras ante los jueces Fátima Ruiz López, Adrián Pérez Lance y Rafael Oliden.
“Señores jueces, quiero decir que no tengo absolutamente nada que ver con la muerte de mi suegro, nunca quise que le pasara nada malo, me declaro inocente”, dijo Corona, quien luego fue insultado por una amiga de una de las dos hijas de la víctima.
Los jueces del tribunal 5 avalaron la investigación del juez de instrucción Hernán Martín López, sostenida por la fiscalía y dieron por probado que Corona y el carnicero paraguayo, Raúl Fernández Torres (51), planificaron y concretaron el crimen.
“Lo planearon, lo pensaron y lo hicieron”, dijo el fiscal Buzzi en su alegato del 1 de diciembre.
La clave de esta investigación fueron los videos de las cámaras del edificio de la calle Aranguren 36, ya que Corona y Fernández Torres quedaron grabados cuando manipulaban en el ascensor el cadáver envuelto en sábanas y lo llevaban hasta el baúl de un auto.
El auto apareció incendiado en Esteban Echeverría, mientras que el cadáver calcinado fue hallado en Cañuelas.
Para los investigadores, el móvil del crimen fue económico, ya que cuando estuvo al frente de la empresa de su suegro, “Minivial”, de construcción, Corona lo estafó y provocó un perjuicio económico millonario. En mayo de 2016, Fernández Montes lo separó de la compañía y le pidió la restitución de las llaves de su casa.
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