Dos años y medio después de las muertes de Lautaro Juárez y José Manuel Lastra, y de los gravísimos daños físicos y psicológicos que sufrieron Tato Rodríguez y Cristian Vergara al ser atropellados por un automovilista que corría una picada en Haedo, el responsable, Diego Cuevas, fue sentenciado a una pena de 9 años de cárcel. Sin embargo, continuará con prisión domiciliaria.
Acusado de doble homicidio simple y cuatro lesiones graves, fiscalía y querellas coincidieron en solicitar una pena de 18 años de prisión para el joven que llegó al juicio cumpliendo arresto domiciliario. Por eso, una vez que se conoció el fallo, los familiares de las víctimas estallaron de bronca, con insultos y gritos.
El arresto domiciliario era uno de los beneficios que Cuevas iba a perder si los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de Morón hacían lugar al pedido de los abogados Luis Rapazzo y Diego Diéguez Ontiveros, y del fiscal Antonio Ferreras. Los peritajes comprobaron que Cuevas venía a 127 km/h cuando embistió a los seis amigos la madrugada del 5 de abril de 2015, y los testigos dan cuenta de que el chico venía corriendo una picada a bordo de su Nissan Tiida, por lo que los letrados esperaban un “fallo ejemplificador”.
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