Por años lo caracterizaron, y por años también fueron el centro de la polémica entre quienes sostenían que eran necesarios para evitar accidentes y quienes argumentaban que sólo servían para romper los autos. No va más para los legendarios lomos de burro del camino General Belgrano. La obra de remodelación de la vía, con pavimento nuevo, está concluyendo y ya desde Vialidad de la Provincia anticiparon que la cinta asfáltica que recorre La Plata hasta el cruce Gutiérrez no tendrá más reductores de velocidad. La prevención, según se destacó desde el organismo, irá de la mano de la señalización, demarcación horizontal incluida.
El viejo camino Belgrano, se sabe, terminó recibiendo un caudal vehicular mucho mayor de aquel para el que fue concebido varias décadas atrás. En los últimos tiempos, la traza de casi 20 kilómetros que comunica las localidades del norte platense, se veía minada de pozos, desniveles y grietas, y circularla, en su modalidad vial de mano-contramano, fue por largos años todo un desafío vial.
En agosto pasado comenzó la mejora, que incluye frezado y nueva capa asfáltica, reacondicionamiento de las banquinas y, finalmente, una mayor iluminación y la instalación de la cartelería con las señales viales correspondientes.
Los trabajos, de acuerdo a lo que confirmaron en Vialidad, se encuentran “en su etapa final”, y ahora se están terminando las tareas de señalización horizontal y vertical que, realzaron, “darán seguridad al camino, ya que le da al usuario la información visual necesaria para una conducción segura”.
El proyecto no contempla la colocación de reductores de velocidad, un recurso de prevención vial que atravesó el camino en varios de sus tramos durante largos años. Según explicaron fuentes del ente bonaerense “ante la nueva obra que contará con la instalación de toda la cartelería y demarcación horizontal, no será necesaria la colocación de lomas de burro, ya que los mismos producen daños a las viviendas aledañas y no garantizan el descenso de velocidad”.
Además, se remarcó que “la ley de tránsito no contempla la colocación de lomos de burro” al tiempo que se indicó que “es importante resaltar la importancia del respeto a las normas de seguridad vial”.
Hasta que se inició este proyecto de refacción del camino la vía completa estaba recargada de lomos de burro. El problema, en rigor, no era tanto la existencia de esos reductores de velocidad sino que la mayoría no estaban señalizados y eso sumado a que a la noche era deficitario el alumbrado público le complicaba la conducción a los automovilistas.
Tal era el rechazo de muchos automovilistas a los “lomos” del Belgrano que muchos de ellos, con residencia en barrios cercanos al camino optaban sin embargo por utilizar el camino Centenario.
Este diario, por caso, realizó un relevamiento sobre el trazado meses atrás y se registraron 36 lomos de burro desde el cruce con la calle 514 hasta la intersección con la 472 y la mitad de los ordenadores carecían de su correspondiente señalización.
Más allá de las mejoras evidentes en la traza, no pocos automovilistas llamaron la atención sobre el hecho de que si bien se hicieron nuevas dársenas para la detención de los colectivos, volvieron a colocar las garitas viejas -en muchos casos deterioradas- que habían retirado tiempo atrás en el marco de las reformas. A su vez, señalaron que desde las elecciones legislativas la velocidad de los trabajos mermó en forma notoria, y advirtieron que por ahora no hay señales de la prometida iluminación led para la traza.
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Eran los lomos de burro situados en los dos sentidos del tránsito del Belgrano desde el cruce con la calle 514 hasta la intersección con la 472. Meses atrás, alrededor de 18 carecían de su correspondiente señalización, según un relevamiento encarado entonces por este diario.
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