El primer asteroide de procedencia interestelar observado por el ser humano está siendo una fuente inagotable de sorpresas. Los exámenes de Breaktrgough Listen han confirmado que no emite ningún tipo de señal de radio. No es, en definitiva, una nave espacial, pero sí que tiene un cascarón muy extraño.
Por la propia formación de sistemas solares como el nuestro, es más habitual encontrar asteroides de hielo que de roca. Cuando esos cuerpos de polvo e hielo se aproximan al Sol, se funden parcialmente, dejando a su paso una estela de polvo y gases.
Eso era exactamente lo que los astrónomos esperaban de Oumuamua pero, contra todo pronóstico, el extraño asteroide de forma alargada no se fundió.
Un nuevo estudio publicado en Nature Astronomy y realizado por astrónomos de la Universidad de Queens, en Australia, ha llegado a un interesante descubrimiento.
Oumuamua tiene “caparazón”. El asteroide está recubierto de una capa de partículas de carbono que le da su color rojizo y, al mismo tiempo, impide que se funda el hielo del interior.
Pues cuando pasan el tiempo suficiente en espacio interestelar, los objetos se “cuecen” poco a poco.
SUSCRIBITE a esta promo especial