Donald Trump quedará inmortalizado en el Muro de los Lamentos, en el corazón de Jerusalén, si todo sale como predice el ministro de Transporte de Israel, Yisrael Katz.
Con el nombre del presidente de EE UU, que reconoció a Jerusalén como la capital de Israel, será nombrada una de las estaciones del tren subterráneo que llegará a metros del legendario sitio, el lugar sagrado para las oraciones judías, por donde pasará un ferrocarril futurista, que desde el aeropuerto Ben Gurion transportará a millones de visitantes directamente a la ciudad santa.
El proyecto -que todavía está en la fase inicial- contempla la construcción de dos estaciones de subte y excavaciones a lo largo de más de 3 kilómetros de túneles debajo de Jerusalén y la Ciudad Vieja, uno de los lugares más sensibles, desde la perspectiva política e histórica de la región y, más aún, del mundo.
Más de 700 millones de dólares es el costo estimado de la obra que demandará alrededor de 4 años. Katz -quien también es ministro de Información- dijo en un comunicado que el tren de alta velocidad permitirá a los visitantes llegar al “corazón de la gente judía”: el Muro Occidental y el Monte del Templo (o Explanada de las Mezquitas).
DECISIÓN RESISTIDA
La decisión de nombrar la estación del Muro como Donald Trump fue tomada, explicó Katz, “por su valiente e histórica decisión de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel”. Ese es el tributo de Israel al presidente estadounidense por una medida (incluida la de trasladar la embajada de ese país de Tel Aviv a Jerusalén) que desató una unánime condena por parte de la ONU y de Europa.
También unió al mundo árabe en contra y provocó la ira de los palestinos, furiosos con EE UU, a quienes ahora consideran “mediadores deshonestos”.
Es probable que la propuesta del tren hasta el Muro de los Lamentos también encuentre oposición en la comunidad internacional, que no reconoce la soberanía israelí sobre Jerusalén Este, capturado por Israel en la Guerra de 1967 y anexionado más tarde. Los palestinos reclaman Jerusalén y el Casco Viejo, donde hay lugares sagrados para musulmanes, cristianos y judíos, como capital para un futuro Estado.
Excavar túneles hasta el Muro Occidental también implicaría excavar en el barrio histórico de Jerusalén, donde las sensibilidades religiosas y políticas -así como varias capas de restos arqueológicos en una ciudad con 3.000 años de historia- podrían crear un laberinto logístico y legal.
La resolución de Trump sobre abandonar Tel Aviv como capìtal desató una serie de protestas y enfrentamientos (con muertos y heridos) en Cisjordania, Gaza y Jerusalén, en una violencia impulsada también por Hamas. Los cohetes fueron nuevamente lanzados contra Israel. Y ayer mismo se informó desde Beirut, según fuentes de inteligencia citadas por el diario libanés Daily Star en inglés, que varios grupos armados anti-israelíes, entre ellos Hezbolá y Hamas, están formando una alianza.
Se trata de una especie de eje inclinado hacia Irán, para organizar iniciativas “políticas, militares y de seguridad” contra la decisión de Trump sobre Jerusalén.
El jefe del Shin Bet (seguridad interna de Israel), Nadav Argaman, ya ha revelado que Hamas se está aprovechando de la situación provocada por la declaración de EE UU “para llevar ataques y socavar la estabilidad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP)”. En tanto, una encuesta difundida ayer reveló que el 70% de los palestinos están a favor de la renuncia del presidente Mahmud Abbas. (TÉLAM Y AP)
La comunidad internacional no reconoce la soberanía israelí en Jerusalén Este
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