La ley de la selva parece regir en el centro de la Ciudad, donde un grupo de precoces delincuentes mantiene aterrados a la gran mayoría de los comerciantes, quienes salieron a denunciar la denominada “puerta giratoria” de las comisarías.
Con llamativa facilidad, mientras las víctimas se pasan horas haciendo trámites administrativos, los adolescentes -y no tan adolescentes- que delinquen entran y salen sin hacerse demasiado problema con la ley, los antecedentes o la Policía.
Sólo con el único requisito que algún familiar los pase a buscar, su destino estará asegurado: otra vez a la calle y seguramente a la espera de dar el nuevo golpe.
Como se sabe, los menores de 16 años son inimputables y, por tanto, no pueden ser sometidos a proceso penal.
Esto les garantizará la libertad ambulatoria, pese a cualquier detención pasajera, mientras los comerciantes son rehenes de su accionar cada vez más violento.
Expulsados por la falta de contención parental y excluidos del sistema educativo, los nenes que protagonizan robos dan la nota una y otra vez.
Avanzar sobre la patria potestad es uno de los proyectos que se debaten en ámbitos legislativos. También la posibilidad de una internación en algún centro de alojamiento especializado, de los que no abundan en La Plata.
La contracara de esta problemática, viene de la mano de los agentes del orden, muchas veces señalados por una inacción sospechosa.
Pasa con los menores y también con los que ocupan ilegalmente el espacio público en lugares privilegiados del centro o quienes ejercen tareas de dudosa legalidad como trapitos y cuidacoches.
Si bien no habría denuncias sobre esta presunta vinculación, la sospecha es grande: “Todo esto en algún lugar se tributa”, indicaron las fuentes.
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