La decisión del Boa Esporte de Brasil de contratar al arquero Bruno Fernandes, que estuvo preso durante siete años por mandar a asesinar a su pareja, le generó al club muchas críticas y reacciones que incluso afectan a las finanzas del club.
La entidad en cuestión, que milita en la segunda división del fútbol brasileño, sumó a su plantilla al golero de 32 años que había estado encarcelado desde agosto de 2010 hasta hace pocos días.
En 2007 se lo condenó a siete años de prisión por los cargos de homicidio calificado, secuestro y ocultación de cadáver.
A principios de marzo el futbolista fue puesto en libertad, gracias a un recurso presentado por su defensa, y enseguida recibió la oferta del Boa Esporte para volver a jugar.
Pero el club no la está pasando bien. Además de las críticas que recibió por la decisión también perdió a cuatro de sus sponsors con las consecuencias económicas que ello significa.
Las críticas se multiplicaron en las redes sociales y además decenas de mueres se movilizaron durante una protesta que se desarrolló en el centro de Vargihna la ciudad de Mina Gerais en el que está el club Boa Sporte.
En la manifestación las mujeres mostraban pancartas con el contrato de Bruno Fernández y además llevaban simbólicamente la boca cubierta como si portaran un "bozal".
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