PARIS.- El candidato presidencial derechista francés François Fillon logró ayer el apoyo de su partido para seguir en la carrera, pese al escándalo de las denuncias por empleos ficticios que habría hecho disfrutar a su esposa e hijos y que lo hundieron en las encuestas.
Una reunión de la cúpula de Los Republicanos renovó por unanimidad su apoyo a Fillon, horas después de que el ex primer ministro Alain Juppé renunciara a servir de alternativa de cara a las presidenciales, cuya primera vuelta es en siete semanas. “El comité político renovó por unanimidad su apoyo a François Fillon”, dijo el presidente del Senado, Gérard Larcher.
Hasta enero Fillon era el principal candidato en los sondeos, pero tras conocerse el escándalo de empleos públicos ficticios con los que habría beneficiado a su familia en casi un millón de euros, cayó al tercer lugar, superado por la ultraderechista Marine Le Pen y por el centrista Emmanuel Macron, ex ministro de economía del gobierno socialista.
Anoche, el senador Larcher aseguró que “Los Republicanos están unidos y determinados” alrededor de su candidato, quien ha sufrido la baja de unos 300 cuadros y el alejamiento de pequeños partidos aliados de centro.
El apoyo partidario a Fillon se anunció horas después del rechazo de Juppé a desempeñar el papel de “plan B”. “Lo confirmo de una vez por todas, no seré candidato a la presidencia de la República”, afirmó en una declaración Juppé, de 71 años, que fue derrotado por Fillon en las primarias de la derecha y el centro realizadas en noviembre.
Juppé, actualmente alcalde de Burdeos (sudoeste del país), primer ministro entre 1995 y 1997 y luego varias veces ministro, estaba considerado como una alternativa a la caída de Fillon en los sondeos. “Jamás bajo la Quinta República (desde 1958), una elección presidencial se presenta de forma tan confusa” -alertó Juppé- con una izquierda “extraviada”, una extrema derecha que se reviste de “fanatismo antieuropeo” y la popularidad creciente del centrista Emmanuel Macron (de 39 años), pese a su “inmadurez política” y a la “fragilidad” de su proyecto. “Para mí, ya es demasiado tarde”, apuntó, y explicó no tener la capacidad para “unir” a la derecha y al centro “en torno a un proyecto federal”. Juppé es considerado más moderado que Fillon, que propone un programa socialmente conservador, económicamente muy liberal y de restricción a la inmigración.
En su declaración desde la alcaldía de Burdeos Juppé criticó la “obstinación” de Fillon en pretender mantenerse como candidato. Fillon, de 63 años, puede ser imputado en un caso de presuntos empleos ficticios que habrían beneficiado a su esposa y a dos de sus hijos, que cobraron sueldos como asistentes parlamentarios -aunque nunca desempeñaron esos puestos- cuando él era diputado. “¡Qué desperdicio!” exclamó en su declaración Juppé, al recordar que Fillon, gran favorito de la elección presidencial, tenía ante sí “una avenida” abierta para llegar a la jefatura del Estado.
Según los sondeos, Fillon quedaría eliminado en la primera vuelta de la elección, el 23 de abril, al ser superado por la candidata de extrema derecha Marine Le Pen y por Emmanuel Macron, ex ministro del presidente socialista François Hollande, pero ahora ubicado en el centro.
El presidente socialista Francois Hollande –que ante su gran impopularidad decidió abstenerse de buscar la reelección– ha salido de su reserva para advertir que “existe” la “amenaza” de una victoria de Marine Le Pen en la elección presidencial.
SUSCRIBITE a esta promo especial