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Un fenomeno que se extiende a contramano de falta de sendas exclusivas

Cada vez son más los que eligen la bici para moverse en La Plata

Pese a la carencia de infraestructura y los robos, crece su uso. El estacionamiento y los costos, dos claves

Cada vez son más los que eligen la bici para moverse en La Plata

Son más, pero la infraestructura es la misma. Este año los ciclistas hicieron distintas movidas para pedir bicisendas - el dia

La Plata lejos está de ser una ciudad amigable con los ciclistas. Su tránsito tiende al caos; los automovilistas, en líneas generales, no son generosos con los actores viales más vulnerables; y permanecen en falta las reclamadas bicisendas. Sin embargo, el uso de la bicicleta crece sin pausa. Cada vez es mayor el número de vecinos que optan por ese rodado como medio de transporte, de ahí que, como muestras del fenómeno, las facultades de la Universidad y los organismos y empresas amplían las unidades de bicicleteros; los comercios dedicados al ramo son de los pocos que no sufren en estos tiempos de recesión una baja en las ventas y, por el contrario, hacen caja más que nunca; y los lugares de reparación se ven atiborrados de bicis cuyos dueños mandan a arreglar.

“En plena crisis acá no paramos de vender bicis -dice, entusiasmado, Franco Alba, encargado de una casa que comercializa todo tipo de bicicletas en 60 entre 8 y 9-. Las ventas aumentaron en estos meses, tanto que la gente lleva incluso hasta bicicletas deportivas para el uso en la Ciudad. La mayoría busca que le sirva para el transporte y para hacer actividad física a la vez. Hay personas que ya no quieren sacar el auto para todos los días, porque estacionar es casi imposible, y empieza a manejarse con la bici”. A ese comercio van, según destacó el joven, clientes de todas las edades. Los hombres prefieren comprar las playeras clásicas (desde $2.900), y las mujeres las de paseo con guardabarros, canasta y parrilla (desde $3.300). “En realidad se interesa por las bicicletas la gente de todas las edades: los estudiantes que llegan a La Plata y quieren evitar el uso del micro, la gente de mediana edad, cansada de usar el auto, y los más grandes, que la eligen para combatir el sedentarismo”, detalló el vendedor.

La modalidad de viajar sobre las dos ruedas aumenta entre los platenses y, por ende, impulsa no sólo la compra de rodados nuevos sino también el reacondicionamiento de aquellos en desuso que se guardan en algún rincón de los trastos del hogar. “Esta es una zona de vecinos que usan mucho la bicicleta; es gente de trabajo a la que ese sistema le resulta. En estos días se nota mucho la tendencia a ahorrar y cada vez vienen más clientes a traer la bici vieja para que la repare”, contó Alejandro Albano desde su bicicletería de 71 entre 12 y 13.

Barata en relación a cualquier otro medio de transporte, fácil de llevar y de “colarla” hasta en los mínimos resquicios que dejan los embotellamientos viales, práctica al momento de tener que “estacionarla”, y con la doble función de trasladar al tiempo que se realiza ejercicio y se favorece la salud, para numerosos vecinos la bici les cierra por todos los costados. Tal es el caso de Wilmer Espinoza -50-, profesor de Educación Física con trabajos en distintos gimnasios y en servicios personalizados que lo mantienen de acá para allá varias horas del día. “Para mí es el medio de transporte ideal. No podría hacer todo lo que hago si no fuera por la bicicleta. Si tuviera que tomar un micro entre lugar y lugar creo que no llegaría a horario a ningún lado. No hay como la bicicleta para transportarse”, dijo el “profe”.

Las sedes de reparticiones y entidades de numerosa recepción de público han comenzado a tener en cuenta el fenómeno. Meses atrás, por caso, al cercar la entrada del Rectorado, se le incorporó al sector del estacionamiento de las motos un espacio con bicicleteros. Y es que a ese ámbito de 7 entre 47 y 48 ingresan por día, además de una cantidad de empleados que se traslada pedaleando, muchos estudiantes que van a realizar distintos trámites administrativos y necesitan dejar a resguardo su vehículo.

“Hay personas que ya no quieren sacar el auto para todos los días, porque estacionar es casi imposible, y empieza a manejarse con la bici”

Público más “gasolero”, según la descripción de quienes desde el mismo barrio de 20 y 60 reciben las bicis para arreglar, el lugar es de constante requerimiento de ciclistas que, por lo general, se vuelcan al pedaleo para ir a trabajar o a estudiar en el caso de los adolescentes que cursan el nivel secundario. “Básicamente vienen para que se las arregle y lo que quieren es ir zafando de los gastos, de los que implicaría pagar un boleto de micro y también de comprar una bicicleta nueva. El trabajo que más sale acá es el de los parches. Por 30 pesos vuelven a rodar, pero el problema es que eso se desgasta con facilidad, sobre todo en una ciudad con las calles en tan mal estado”, explicó el dueño del local, Carlos Bazzi. En ese comercio, que además de dedicarse a la reparación venden 0 km, el cambio de una cubierta cuesta $250. “Es mucha diferencia entre una nueva y un arreglo, porque una playera, por ejemplo, vale desde 3.200 pesos”, añadió.

 

 

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