BRASILIA.- La crisis generada por los problemas jurídicos del presidente brasileño, Michel Temer, pareció reflejarse ayer en su base parlamentaria, que en parte se unió a la oposición y pidió rechazar una polémica reforma impulsada por el Gobierno.
Las grietas abiertas en el oficialismo por la investigación que la Corte Suprema inició contra el gobernante por supuesta corrupción fueron palpables, cuando la mayoría oficialista en una comisión del Senado se deshizo y la oposición se impuso en una votación sobre un proyecto de reforma laboral que el Gobierno considera clave. La votación se realizó un día después de que la Policía Federal entregara al Supremo un primer informe parcial sobre la investigación contra Temer, en el que sostuvo que existen serios indicios de que el mandatario incurrió al menos en el delito de corrupción pasiva.
Esa es sólo una de las sospechas que pesan sobre Temer, quien también es investigado por supuestas maniobras para obstruir la acción de la Justicia y hasta por el delito de asociación ilícita, tras las confesiones hechas por directivos del grupo JBS en el marco de un acuerdo de cooperación judicial. En sus testimonios, los ejecutivos del grupo cárnico aseguraron que sobornan a Temer desde 2010 y hasta entregaron unos explosivos audios en los que el presidente escucha relatos de maniobras claramente ilegales en silencio y hasta las avala.
Esas revelaciones generaron una enorme ola de indignación y hasta llevaron a toda la oposición y a algunos sectores del oficialismo a a exigir la renuncia del mandatario, que ha negado una y otra vez que vaya a ceder a esas presiones.
DE VISITA EN RUSIA
En medio de la crisis, Temer arribó ayer a Moscú, en busca de inversiones extranjeras. Allí, en declaraciones a medios brasileños, negó que el informe que entregó la policía agrave la crisis política. “Vamos a esperar, porque es un asunto jurídico, no político”, que no influye en nada en las actividades del Gobierno, declaró el presidente, quien también le restó peso al rechazo de una parte de su base a la reforma laboral que impulsa.
“Es natural. El trámite continúa, pasa por varias comisiones y en algunas se gana y en otras se pierde”, indicó Temer, quien reiteró su confianza en que el pleno del Senado aprobará su iniciativa, que es rechazada por todos los sindicatos. Según el Gobierno, estabilizar la maltrecha economía del país es fundamental para frenar la crisis política. (EFE)
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