CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Francisco recibió ayer en el Vaticano a los reyes Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda, quienes luego recuperaron el bastón de mando de Guillermo de Orange, arrebatado en 1574 por los españoles y custodiado por los jesuitas de Sant Cugat (España).
El encuentro entre el pontífice y los monarcas en el Vaticano duró unos 35 minutos aproximadamente y en el mismo pudo escucharse a Francisco intercambiar algunas palabras en español con Máxima, de origen argentino. Guillermo Alejandro y su esposa estuvieron en el Vaticano junto a una delegación de la que participaron el canciller holandés, Bert Koenders, y la titular de Comercio Exterior y Cooperación Internacional, Lilianne Ploumen.
En la reunión hablaron sobre temas varios como la protección del medio ambiente, la lucha contra la pobreza, el fenómeno migratorio y la importancia de la convivencia pacífica intercultural. También reiteraron el “compromiso común” de promover la paz y la seguridad mundial.
La reina Máxima, como dicta el protocolo, fue de negro y con velo, ya que el blanco se reserva para las reinas católicas. Los reyes holandeses obsequiaron al Papa flores blancas y amarillas, los colores del Vaticano. Francisco, por su parte, les entregó una medalla de San Martín de Tours. (EFE)
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