La Agencia Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) advirtió a la población en general sobre el riesgo que suponen los juguetes inteligentes y los conectados a Internet, que “podrían poner en riesgo la privacidad y la seguridad de los niños”.
“El FBI anima a los consumidores a considerar la seguridad cibernética antes de introducir juguetes inteligentes, interactivos, conectados a Internet en sus hogares o entornos de confianza”, advirtió la agencia, y explicó que este tipo de dispositivos de entretenimiento para niños incorpora “cada vez más tecnologías que aprenden y adaptan sus comportamientos basados en las interacciones del usuario”.
Estos juguetes “típicamente contienen sensores, micrófonos, cámaras, componentes de almacenamiento de datos y otras capacidades multimedia, incluyendo reconocimiento de voz y opciones de GPS”, recordó en un comunicado.
“Estas características podrían poner en riesgo la privacidad y la seguridad de los niños debido a la gran cantidad de información personal que puede revelarse involuntariamente”, agregó.
La advertencia llega después de que ya se registraran algunos caos, a nivel internacional de juguetes que se conectan a la red y que fueron cuestionados por almacenar demasiados datos.
Uno de los casos más resonantes, en este sentido, fue el de la muñeca alemana Cayla cuya venta fue prohibida por el gobierno de ese país después de detectar que se apropiaba de información de sus usuarios.
La decisión de prohibir a l juguete conectado que se conoció con el nombre de “Mi amiga Cayla”, fue difundida por la Agencia Federal de Redes de ese país, que consideró que el juguete” puede espiar a los niños”.
“La muñeca Cayla está prohibida en Alemania. Se trata de la protección de los más débiles de nuestra sociedad”, declaró, en un comunicado, el presidente de la Agencia, Jochen Homann.
La agencia instó a los padres que ya habían comprado el juguete a “tomar responsabilidades y hacer que la muñeca sea inofensiva”, sin dar más consignas sobre una eventual destrucción o desactivación.
“Los objetos que esconden cámaras y micrófonos, y que pueden transferir datos sin que nos demos cuenta, pueden poner en peligro la vida privada de la gente. Esto vale también para los juguetes”, argumentó.
El juguete “Mi amiga Cayla” es fabricado por una empresa estadounidense y se distribuye en Europa.
Se trata de una muñeca de 46 centímetros y controlable a distancia por celular.
Uno de sus principales atractivos es que los chicos pueden plantearle preguntas simples a la muñeca, que les responde, y también puede contar historias.
La Agencia federal de Redes indica que cualquier juguete capaz de emitir y grabar imágenes y sonidos a escondidas estaba prohibido en Alemania, pues existe un riesgo de que se grabe y se emita, sin conocimiento de los padres, conversaciones con el niño o con cualquier otra persona.
Si bien “los primeros juguetes de este tipo ya se retiraron del mercado en colaboración con los distribuidores”, otros juguetes “interactivos” serán examinados, agregó la agencia.
La Asociación Europea de Defensa de los Consumidores (BEUC), que ya había advertido de los peligros de estos juguetes conectados en diciembre,
“Los otros países de la Unión Europea deberían seguir el ejemplo del regulador alemán y retirar este producto del mercado”, añadieron desde el organismo.
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