El presidente Donald Trump, sugirió hoy que su amenaza de lanzar "fuego y furia" contra Corea del Norte no fue "lo suficientemente dura" y volvió a alimentar el clima de tensión internacional, apenas horas después de que Pyongyang anunciara que planea lanzar misiles en los próximos días cerca de una isla estadounidense.
"Quizás ese comentario no haya sido lo suficientemente duro", sentenció Trump antes de interrumpir sus vacaciones en Bedminster, en Nueva Jersey, para encabezar una reunión de seguridad nacional junto a su vicepresidente, Mike Pence, su asesor de seguridad nacional, H.R. McMaster, y su jefe de gabinete, John Kelly.
Antes de empezar la reunión, Trump habló ante la prensa y respondió algunas preguntas. Reiteró sus amenazas y cuando le pidieron que expliqué qué podría ser más duro que lanzar "fuego y furia" contra otro país, el mandatario respondió con un simple "ya veremos", informó la agencia de noticias EFE.
El presidente evitó decir si Washington planea lanzar un ataque preventivo y prefirió insistir en que la puerta a una negociación sigue abierta, aunque sin atenuar su tono desafiante.
"Mejor que Corea del Norte se comporte o van a estar en problemas como pocos países en este mundo han estado en problemas", volvió a amenazar.
Tras meses de cruces verbales y despliegues militares, la tensión entre ambos países escaló dramáticamente este lunes, cuando el régimen comunista amenazó con atacar a Estados Unidos en represalia por las nuevas sanciones que logró aprobar el fin de semana pasado en el Consejo de Seguridad de la ONU, con el apoyo de China y Rusia, aliados históricos de Pyongyang.
Con este renovado respaldo internacional, Trump inició una semana de amenazas y contra amenazas. El martes pasado le advirtió a Corea del Norte que si seguía con sus "provocaciones", se enfrentaría a "un fuego y una furia nunca vistos en el mundo".
La advertencia del mandatario estadounidense coincidió con un reporte del diario The Washington Post que advirtió que, según una agencia de inteligencia estadounidense, el gobierno del líder norcoreano, Kim Jong-un, ya cuenta con la capacidad de convertir sus armas nucleares en cabezas para sus misiles intercontinentales, con alcance en teoría hasta Alaska.
Lejos de ceder ante la presión internacional, Pyongyang amenazó hoy con un "ataque envolvente" en los próximos días contra la isla de Guam, un pequeño territorio del Pacífico que alberga dos bases militares estadounidenses y que se encuentra a medio camino entre Corea del Norte y Hawaii.
Si bien el gobierno de Kim amenaza con frecuencia a Estados Unidos y a sus aliados, el nuevo comunicado fue inusualmente detallado y su publicación se produjo luego de que el país realizara dos ensayos exitosos con misiles intercontinentales en julio, los primeros de ese tipo en la historia del régimen comunista.
Pyongyang planea lanzar "cuatro misiles Hwasong-12 de rango medio-largo" que sobrevolarán el occidente del archipiélago japonés y "recorrerán 3.356,7 kilómetros durante 1.065 segundos (casi 18 minutos) antes de golpear las aguas a unos 30 ó 40 kilómetros de Guam", según un comunicado firmado por el responsable norcoreano operativo del programa de misiles, Kim Rak-gyom.
"Incluso si los misiles norcoreanos no caen en el territorio marítimo de Guam, Estados Unidos no tolerará esa provocación, simplemente porque se trata de una severa amenaza a su seguridad nacional", opinó Cha Do-hyeogn, investigador del Instituto Asiático de Estudios Políticos en Seúl, citado por la agencia de noticias Reuters.
El progreso aparentemente veloz del potencial nuclear y misilístico de Corea del Norte y la posibilidad de un conflicto armado con Estados Unidos no sólo preocupa a las potencias regionales, sino también a los inversores globales.
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