Imprevisible y frecuentemente caótico, por deficiencias crónicas en infraestructura, volumen del parque automotor, manifestaciones y conducta de sus protagonistas, el tránsito platense siempre empuja un poco más lejos las fronteras del asombro. En los últimos tiempos, el recrudecimiento de las infracciones por doble fila en avenidas céntricas de la Ciudad desató un vendaval de quejas y la reacción del municipio, que se propone erradicarlas aumentando la cantidad de inspectores en las calles y propiciando el regreso de las grúas.
En tramos como los de 7 entre 32 y plaza Italia, 13 entre plazas Paso y Moreno, 44 entre la Estación de Trenes y plaza Italia, 53 entre 7 y 12, 60 entre 8 y 12, la aparición en doble fila de coches particulares, combis o camionetas descargando mercadería sobre el carril de circulación “lento” se tornó moneda corriente.
Una de cada diez infracciones labradas en el primer semestre de 2017 correspondió al estacionamiento en doble fila
El fenómeno representa una verdadera trampa para los desprevenidos, los conductores que no son platenses y los que sí lo son pero no están habituados a circular por esos lugares, con una particularidad; a diferencia de otras contravenciones viales, no es excluyente de las horas pico. También se da cuando el tránsito es menos intenso.
INFRACCIÓN HABITUAL
En la Comuna precisan que una de cada diez infracciones labradas en el primer semestre de 2017 por los agentes de Convivencia y Control Ciudadano correspondió al estacionamiento en doble fila; el resto se originó, en este orden, en otras modalidades de estacionamiento indebido -obstrucción de ochavas, rampas para discapacitados, garages, paradas de colectivos y espacios destinados a carga y descarga-, el uso de telefonía celular durante el manejo, el no uso del cinturón de seguridad, los giros en “U” y la circulación sin tener todos los papeles al día.
Además de los tramos ya mencionados, las dobles filas se forman de manera fugaz en horarios de ingreso y egreso de escolares, frente a establecimientos educativos de otras avenidas -diagonal 74, por caso- en el ejido histórico.
“La mayor parte de las multas por detenerse en doble fila corresponden a avenidas en zonas céntricas e inmediaciones de los establecimientos escolares” confirman en la dependencia de 20 y 50, que cuenta desde el mes pasado con ochenta agentes adicionales a partir de la “rejerarquización” del personal que controla el pago del estacionamiento medido.
“Ahora el municipio cuenta con más de 200 inspectores capacitados para labrar cualquier tipo de acta de contravención vial” señalaron los voceros: “desde el 20 de julio, día en que se pusieron en funciones, hasta el 10 de agosto, la dirección de Tránsito generó cerca de 4.500 actas de contravención vinculadas con el estacionamiento indebido, la doble fila, el uso de celular y la falta de cinturón de seguridad, entre otras faltas”.
El castigo monetario por dejar “tirado” el auto en uno de los carriles de circulación de una avenida llega a los $2.135; el Código de Faltas impone 100 “módulos” -unidad que equivale al valor de un litro de nafta- de castigo para esa práctica, una suma que puede ampliarse o achicarse en virtud de pagos voluntarios, descargos en el juzgado correspondiente o eventuales reincidencias.
VUELVE LA GRÚA
Días atrás, el intendente local Julio Garro confirmó que el estacionamiento en doble fila está “en la mira” de la Comuna, y que “antes de fin de año o antes de las elecciones generales de octubre se abrirá un concurso para licitar el servicio de grúa”. Pero aclaró que “además del trabajo preventivo que pueda hacerse desde el municipio se necesita en la sociedad un cambio de paradigma y cultural que pueda terminar de configurar el orden que se busca”.
Roberto Di Grazia, secretario de Control Urbano de la Comuna, confirmó que “tuvimos una etapa de concientización, labramos multas y ahora recurriremos a las grúas para alojar los autos secuestrados, para eso ya liberamos un amplio sector de 20 y 50”.
El funcionario destacó que “las cifras del último mes ya comienzan a mostrar que el incremento de inspectores de tránsito aumentó notoriamente la presencia municipal y el contralor en las calles, y por ende la capacidad operativa”.
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