El drama en Sierra Leona se acrecienta con el correr de las horas. Es que ya suman 400 las personas muertas -entre ellas unos 100 chicos- por las fuertes inundaciones y desprendimientos de tierra que azotaron el lunes a esa región. Y la tragedia puede ser aún peor porque la Cruz Roja sostiene que hay al menos otros 600 desaparecidos, y que son escasas las posibilidades de encontrarlos con vida.
Así lo aseguran también los equipos de rescate, que no esperan hallar sobrevivientes, ya que muchos de los fallecidos dormían en sus hogares cuando se vino abajo la ladera del monte Loaf Sugar y arrastró las humildes viviendas.
En tanto, hay otras 3.000 personas que se quedaron sin hogar y buscan un lugar en el que refugiarse de las lluvias, que ayer continuaban, mientras que las líneas de comunicación y la electricidad están interrumpidos en muchos puntos del país.
A su vez, las organizaciones que trabajan en el lugar temen que los pozos de agua hayan quedado infectados y que puedan surgir brotes de cólera, fiebre tifoidea u otras enfermedades. Al respecto, la ONU declaró que sus equipos humanitarios están analizando las necesidades del país y preparando planes para prevenir brotes de enfermedades infecciosas.
Por otro lado, el papa Francisco manifestó su “cercanía” a los familiares de las víctimas, al tiempo que aseguró su “solidaridad” con los equipos de rescate. “Su Santidad el papa Francisco asegura su cercanía a todos los que perdieron seres amados en este difícil momento”, aseguró un telegrama enviado por el secretario de Estado del Vaticano al Arzobispo de la capital de Sierra Leona.
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