Por demás reiteradas, debido a que el abandono en que se encuentra el lugar puede considerarse crónico por los años que lleva, son las quejas que despierta, entre los vecinos, las pésimas condiciones edilicias del Cementerio municipal. Una vez adentro del predio histórico de diagonal 74 y 31, declarado meses atrás “Patrimonio histórico, arquitectónico, ambiental y cultural de la Ciudad”, mire hacia donde se mire la postal es lastimosa. Mientras, en la comuna prometen un plan de obras para revertir el declive (ver aparte).
La lista de los signos del deterioro que se advierte en todos los sectores del Cementerio no acaba, tanto que si no fuera por la confirmación de las imágenes fotográficas o el testimonio permanente de los visitantes el detalle del estado de destrucción en que se encuentra la principal necrópolis de la Región parecería exagerado.
Y ocurre que en un recorrido por el predio no se ahorran siquiera escenas casi macabras, dignas de una película de terror, porque además de baldosas quebradas o levantadas de las veredas, cúmulos de pastizales sobre las tumbas, vidrios de las bóvedas rotos, montículos de escombros que sorprenden a cada paso, pérdidas de agua (al tiempo que no sale el servicio por ninguna canilla), hay sepulturas sin las cubiertas, lápidas partidas al medio, cruces de cemento tiradas en el piso, y arreglos florales y placas recordatorias arrumbadas.
Una vez más, lectores de EL DIA que frecuentan el Cementerio, reclamaron por la falta de mantenimiento que se le agrega al descuido y al vandalismo que todo lo rompe y lo roba. Silvana Estela Barbosa contó que “después de muchos meses volví y vi que cada vez está peor. Es una desolación; no se puede ni poner una flor a los seres queridos”, se lamentó la vecina. La mujer resaltó la paradoja de que se encuentre en tan malas condiciones un edifico que además de haber sido catalogado como del patrimonio platense se incluya, con visitas guiadas, y por el valor de su estilo arquitectónico, dentro del circuito turístico de la Ciudad.
Son, en rigor, varios los factores que confluyen en el estado deficitario que muestra el espacio donde en La Plata se inhuman los restos de las personas. Por un lado, es evidente que no se realizan trabajos internos de mantenimiento ni tampoco se reparan los sectores que por alguna razón se deterioran. A eso hay que sumarle los actos vandálicos, que tienen lugar sin que alguna vigilancia los frenes. Algo que llama la atención en particular es el hecho de que en un espacio donde la gente concurre básicamente para colocarle flores frescas a sus familiares no hay ni una gota de agua desde hace, por lo menos, tres años.
Dos meses atrás, como un rebote de la situación que se venía viviendo en el predio comunal, el personal paralizó todas las actividades con una medida de fuerza. Aunque las puertas del predio no se cerraron durante esas jornadas de protesta, el habitual paisaje en ruinas de la necrópolis se vio todavía peor por esos días. Además de exigir una mejora salarial y otras condiciones laborares los empleados que plantearon el conflicto destacaron también la necesidad de recomponer todo el aspecto del lugar.
El vandalismo de siempre
Cada tanto se recrean las acciones vandálicas que suelen arrasar con las placas identificatorias de las personas enterradas, los homenajes en bronce colocados en los nichos y en las fachadas de las antiguas bóvedas. Los hurtos se producen, por lo general, como una oleada que se lleva de a decenas de ornamentos y de la noche a la mañana. Ese fenómeno de la sustracción de materiales es de prolongada data y responde a los “requerimientos” del mercado negro de metales, donde el bronce, por caso, se cotiza siempre en alza.
Una demanda repetida entre los vecinos que asisten con cierta frecuencia al Cementerio habla, justamente, de la falta de custodia en el lugar, sobre todo en los horarios en que el predio está cerrado al público pero se producen, sin embargo, hechos vinculados al vandalismo.
En el pasado julio, como respuesta a una seguidilla de reclamos de los visitantes, desde el Municipio se señaló que se encontraba entre los planes del departamento Ejecutivo analizar la posibilidad de habilitar una nueva necrópolis, también estatal, en otro predio.
El intendente Julio Garro precisó en ese momento que el Cementerio de La Plata “es de muchísimos años y hace tiempo que se habla en la Ciudad para buscar una alternativa, porque ya prácticamente no tiene más capacidad”.
Dentro de ese contexto, el jefe comunal remarcó, asimismo, que el Cementerio de diagonal 74 y 72 se encuentra “desbordado” y fue más allá y lo definió como “perverso”. Reconoció también que su emplazamiento en el casco fundacional “trae algunas complicaciones”.
Son, en rigor, varios los factores que confluyen en el estado deficitario del predio
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