Para el empleado que atendía en los primeros minutos de ayer una pizzería en la zona de barrio Aeropuerto, parecía que iba a ser una noche más de trabajo. Pero no lo fue.
El responsable de que así no haya ocurrido fue un delincuente que, a poco de ingresar a ese comercio de 90 entre 13 y 14, amedrentó a quien estaba detrás del mostrador, un hombre de 33 años, apuntándole con una escopeta.
Mientras un escalofrío recorría su cuerpo ante la inesperada situación, enseguida escuchó al asaltante reclamarle en tono imperativo que le entregara la recaudación.
Al notarlo dispuesto a todo con tal se conseguir su propósito, el empleado no tuvo más opción que darle ese dinero.
Voceros policiales consignaron al respecto que el ladrón se alzó con “aproximadamente 1.000 pesos”.
Una vez que tuvo en su poder lo que buscaba, inmediatamente se dio a la fuga.
Pese a que a los pocos minutos se presentaron allí policías del destacamento de Aeropuerto, el delincuente está prófugo.
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