La renuncia del ministro de Seguridad porteño, Martín Ocampo, estaba cantada desde el mismo momento en que se evidenciaron las notorias fallas del operativo montado por la Policía local en las inmediaciones del estadio Monumental.
El funcionario pagó los platos rotos de la interna que se desató entre los gobiernos nacional y de la capital federal en torno al manejo de un área clave como la seguridad, a sólo tres días del comienzo de la cumbre del G20 que tendrá como escenario la ciudad de Buenos Aires.
El presidente Mauricio Macri marcó personalmente la cancha al presentarse ayer en una conferencia de prensa en la Casa Rosada junto a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien mantenía serias diferencias con Ocampo y el alcalde Rodríguez Larreta desde hace tiempo.
El respaldo de Macri a Bullrich llegó al punto de desempolvar un proyecto de ley de autoría de la ministra para aumentar las sanciones y penas sobre las barrabravas, que el Presidente incluirá en el temario de la convocatoria a sesiones extraordinarias del Congreso.
La caída en desgracia política de Ocampo significa además una derrota interna para el presidente de Boca, Daniel Angelici, en la interna oficialista, puesto que son conocidos los nexos del dirigente de fútbol con el funcionario que acaba de ser desplazado.
El hecho de que Diego Santilli, el actual vicejefe, tome las funciones que deja Ocampo no implica una novedad en el gobierno de la capital: desde Gabriela Michetti hasta María Eugenia Vidal tuvieron en su momento funciones extra que sumaron al cargo de vicealcalde.
Santilli es un dirigente conocido en el fútbol -su padre fue presidente de River y su hermano es actualmente miembro de la comisión directiva del club-, mientras que la continuidad del segundo de Ocampo, Marcelo Dalessandro, es clave de cara a la cumbre del G20.
“Nos estamos preparando desde hace meses”, dijo Larreta tras anunciar la salida de Ocampo. El operativo fallido dejó una consecuencia imprevista para el oficialismo: por primera vez en mucho tiempo se cuestionó al Gobierno porteño, que suele tener menos problemas que la Nación y la Provincia.
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