Scarlett Johansson pasó unos días de visita en la Argentina, acompañada por su Colin Jost: la diva llegó absolutamente de incógnito por el país, se negó a dar notas y huyó al Sur a pasar unas Fiestas en paz, lejos de los papparazzi, pero su plan no terminó de funcionar del todo y terminó en un estallido de furia.
De hecho, la estrella de Hollywood fue avistada apenas aterrizó en Ezeiza, donde aterrizó antes de partir hacia Santa Cruz, buscando un lugar lejos del mundo que no terminó de encontrar en Argentina: enseguida las redes informaban que Scarlett estaba entre nosotros y la histeria aumentaba, mientras los medios salían a la caza de la diva escondida.
Scarlett pasó un par de días en Buenos Aires, donde se tomó una foto en Las Pizarras, conocido local porteño, probando así su presencia en Argentina. Luego, viajó a la Patagonia en un avión privado y se quedó dos días en El Calafate, uno de los lugares más emblemáticos de nuestro país que suelen visitar turistas de todas partes del mundo.
Allí, la actriz y su novio, acompañados por personal de seguridad, contrataron una excursión exclusiva para conocer el Glaciar Perito Moreno, otra parada obligada.
Además, realizaron una navegación por el brazo sur del Lago Argentino y el Lago Frías. Y llevaron a cabo una caminata entre los Bosques de Lengas para ver glaciares y una laguna cubierta de témpanos.
Escándalo
Pero todo terminaría en escándalo: tras esta visita, Scarlett Johansson y Colin Jost regresaron a Buenos Aires. Apenas desembarcaron en un vuelo al aeroparque Jorge Newbery, fueron sorprendidos por un grupo de fotógrafos que estaban haciendo una guardia.
Al verlos, la protagonista de “Avengers”, vestida con un enterito, unas gafas negras y una gorra, se enojó por la presencia de los paparazzi, se tapó la cara para que no le sacaran fotos y hasta pegó un par de gritos intentando frenar lo inevitable. Tal fue el enojo, que se llevó una puerta de vidrio por delante... y se enfureció todavía más.
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