Apenas tres días después del anuncio de tregua comercial con China, el Gobierno estadounidense rebajó las expectativas de acuerdo con Pekín al asegurar que no cuenta con “garantías” precisas de que esto vaya a ocurrir, con el consiguiente nerviosismo en los mercados financieros. La bolsa de Nueva York, por caso, se desplomó ayer y el Down Jones cayó casi 800 puntos.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que las conversaciones con China han comenzado para ver “si de verdad es posible un acuerdo real”.
“El presidente Xi (Jinping) y yo queremos que este acuerdo suceda, y probablemente ocurra. Pero si no, recuerden que soy un Hombre de Aranceles”, explicó el mandatario en su cuenta de Twitter, en referencia a su gusto por estos instrumentos de política comercial.
A la vez que Trump enviaba mensajes a través de su red social favorita, Larry Kudlow, su principal asesor económico, coincidía en mostrar un “cauto optimismo”.
“No tengo garantías (respecto a China), pero a mi juicio (en Argentina) hemos ido más lejos, y el conjunto de elementos contenidos es mayor de lo que hemos visto antes”, indicó Kudlow en una conferencia organizada por el diario financiero The Wall Street Journal.
Trump regresó de la cumbre del G20 este fin de semana en Buenos Aires, donde sostuvo una cena de trabajo con su homólogo chino, Xi Jinping, con el que anuncio de una tregua en la guerra comercial entre las dos grandes economías mundiales.
Tras el encuentro, ambas potencias tratarán de completar las conversaciones “en los próximos 90 días”, un periodo en el que EE UU aceptó dejar en el 10 % los aranceles a productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares a partir del 1 de enero de 2019, y no subirlos por ahora al 25 %, como estaba previsto.
China, por su parte, se comprometió a aumentar las compras de productos agrícolas estadounidenses y designar el fentanilo como “sustancia controlada” e imponer duras penas a quienes comercien con esa sustancia, algo exigido por Washington con el fin de aplacar la epidemia de adicción a opiáceos en EE UU.
El anuncio provocó que los mercados financieros abrieran el lunes con fuertes alzas, tras semanas de preocupación acerca del resultado del encuentro entre Trump y Xi en Buenos Aires y los posibles efectos negativos sobre la economía global.
Sin embargo, con el paso de las horas, los comentarios de los funcionarios estadounidenses dejaban traslucir que el acuerdo había sido más una declaración de intenciones que un pacto en firme.
Después de que Trump anunciara que incluía “retirar y reducir” los gravámenes que Pekín impone a las importaciones de automóviles estadounidenses, una afirmación que el gobierno chino no ha querido confirmar ni desmentir, Kudlow matizaba lo hablado en Buenos Aires.
El lunes se conoció, además, que Trump había designado como jefe negociador con China al representante de Comercio Exterior de EE UU, Robert Lighthizer, conocido por sus frontales críticas a las políticas comerciales de Pekín.
Pero lo cierto es que los mercados se “pronunciaron” al final de la jornada en Wall Street frente a las dudas sobre este acuerdo entre las dos potencias: tuvo fuertes pérdidas y su principal indicador, el Dow Jones cayó 3,10 por ciento o 799,36 puntos, hasta 25.027,07 enteros, mientras que el selectivo S&P 500 cedió un 3,24 % o 90,31 puntos, hasta 2.700,06. Otros sectores fuertemente perjudicados fueron el industrial (-4,35 %), el de los bienes no esenciales (-3,91 %) o el tecnológico (-3,86 %).
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