Hay un solo antecedente en la historia sobre un encuentro definitorio entre Boca y River: fue en 1976 cuando disputaron la final del Nacional en la cancha de Racing.
Esa vez trunfaron los xeneizes por 1 a 0 con gol de tiro libre logrado por Rubén Suñé.
"Ese gol me cambió la vida dice el "Chapa" en los instantes previos al encuentro de mañana en Mendoza.
Suñé, un verdadero caudillo boquense jugó once temporadas y ganó ocho títulos, entre ellos dos Copas Libeertadores y la Intercontinental.
Y de cara al partido que definirá la Supercopa entre xeneizes y millonarios en pocas horas más Suñé fue muy claro con el mensaje para los jugadores: "Que la camiseta se transpire hasta que se rompa. Y que gane Boca".
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