Enseñar era su pasión y por eso la escuela era casi como un ambiente mas de su casa. Sandra Calamano tenía 48 años y quienes la conocieron coincidieron en que su compromiso con la escuela y los chicos era algo constante, sin claudicaciones. La docente, vicedirectora de la escuela N° 49 de Moreno, de hecho ejercía como directora porque el titular del colegio está con licencia médica. El miércoles pasado se quedó hasta después de hora en el edificio esperando que fueran del Consejo Escolar, el colegio no tiene gas de red, como la mayoría del distrito de Moreno, y utiliza unos tubos de gas envasado llamados “chanchas”. Pero murió allí ayer por la mañana, por una explosión en la que también falleció el portero del colegio. La consternación no pudo ser mayor en su entorno. Tanto los vecinos de la escuela, como los padres de los alumnos, al conocer la noticia, repetían que era una maestra que amaba dar clases, a los chicos y a esas aulas. Su vocación no supo de horarios ni feriados, los sábados, con otros maestros de la escuela o docentes que ella convocaba, abría el colegio para que los chicos fueran a hacer actividades recreativas como teatro, guitarra y juegos. En el comedor del barrio de San Carlos, que está a la vuelta del colegio, insistían en recordarla como alguien que vivió para los chicos. Allí iban unos 90 de los 500 alumnos a almorzar muchos mediodías por las constantes fallas en el suministro de gas de la escuela. Se dice que en las últimas horas analizaba la suspensión de clases por temor a que algo ocurriera.
También en las redes, y en la puerta de la escuela, hubo expresiones de dolor por la muerte de Rubén Rodríguez, el auxiliar docente que trabajaba desde hacía casi tres décadas en la escuela. “Te conocí y fuiste mi portero. Un gran dolor!”, “Vamos a luchar porque no pase más esto, descansa en paz”, fueron algunas de las frases que se leyeron en su despedida.
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