La ola de calor que afecta a Alemania da para todo y muchos más. Y en ese marco, en busca de un poco de alivio, un supermercado lanzó la mejor oferta del verano: ofrece a sus clientes la posibilidad de pasar unos minutos en la cámara frigorífica para refrescarse. "Dos minutos de frescor en la cámara frigorífica cuestan tres euros, cinco minutos cinco euros", reza el cartel en la puerta del local.
El dueño del comercio ubicado en la ciudad de Friedberg, a unos 30 kilómetros al norte de Fráncfort, decidió colocar un par de sillas de jardín y una sombrilla en el interior de su heladera gigante, después de que los clientes se quejaran del calor y bromeaban sobre la posibilidad de acceder al refrigerador, en un país donde casi no hay aires acondicionados ni en el transporte público casas ni negocios.Lars Koch, dueño del supermercado, dijo que "se supone que es una broma, pero si alguien realmente quiere puede entrar".
Eso sí: por cuestiones de higiene, los clientes solo tienen acceso a una sala donde se almacenan productos envasados, frutas y verduras. Según la prensa alemana, existe también otro establecimiento en Bensberg, cerca de Colonia, que propone una oferta similar.
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