Irán inyectó gas en más de 1.000 centrifugadoras de una planta atómica fortificada y construida dentro de una montaña donde planea enriquecer uranio al 5%, en una nueva respuesta a la retirada de Estados Unidos del acuerdo que mantenía inactiva la planta. La medida es una nueva violación de Irán del acuerdo nuclear que firmó con las potencias en 2015, y genera extrema preocupación entre las potencias mundiales.
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