Son los 90 otra vez: Hernán Sosa camina las calles llevando el correo, en su primer trabajo en una ciudad voraz, vertiginosa, a la que llegó para estudiar. Una ciudad sumida en la crisis y la pobreza, con sus códigos y sus asperezas, que Hernán aprende mientras reparte cartas de despido y en el Correo Central se tejen privatizaciones.
“Yo en los 90 era cartero del Correo Central, mientras estudiaba”, explica Emiliano Serra, el realizador de “Cartero”, que se puede ver desde hoy en el Cine Select (todos los días a las 21.30). Montajista y realizador de varios documentales, esta cinta con salpicones autobiográficos es su primer trabajo en ficción, una elección realizada “para poder contar el contexto de los 90: la calle, el microcentro, la política”, las tramas varias que se entretejen en el filme, siempre atravesadas por un contexto ineludible.
Ese estado de ebullición social fue capturado en su esencia a través de una cámara en mano nerviosa, que sigue a lo largo de toda la película a su protagonista excluyente: Hernán, interpretado por Tomás Raimondi, joven actor (se lo vio en ficciones como “Tigre”, “Guapas” y la serie de Sandro), premiado por su labor en varios festivales y acompañado en el filme por Macarena Suárez, Germán de Silva, Edda Bustamante y Germán Palacios, entre otros.
Hernán cobra con vouchers de comida en el correo, mientras, paradójicamente, reparte cartas de despido y conoce los códigos de la ciudad a la que acaba de llegar. Y disfruta de la juventud, persigue el amor: “no ve claramente el desarme político, aunque termina siendo parte”.
Persiguiendo a una compañerita de la Primaria con la que se reencuentra, y atravesado por las otras líneas narrativas del filme (la interna de los carteros, el trabajo, el microcentro yuppie), Hernán va suelto por una ciudad “que sigue teniendo muchos lugares grises”, como en aquellos años, y la cámara lo persigue, esquivando hábilmente patentes actuales y carteles siglo XXI, aunque, desliza Serra, no ha cambiado demasiado más.
“Siempre supe que iba a rodar sin trípode, también por un tema de producción, no hay demasiado tiempo. Pero le otorga el nervio”, explica el realizador, que contó para la película con una banda sonora compuesta por el notable Gustavo Santaolalla.
Así, el documental se metió a través de la cámara en la ficción: “Le quise meter mucho documental, la película va por un límite” entre ficción y realidad. Por ejemplo, la cinta retrata los vagabundos viviendo en las calles de la ciudad, pero, dice Serra, “algunos los pusimos, pero otros estaban”.
“SIempre pensamos ‘Cartero’ como una película de crisis social”, cuenta el director, que trabajó cinco años con su guionista, Santiago Hadida. Durante esos cinco años, “el contexto político se paraleleaba cada vez más con lo que quería contar de los 90”: y las similitudes se volvieron cada vez menos sutiles, ominosas. En un momento, hasta encontraron un grupo de carteros protestando...
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