Cada llamado puede durar unos pocos segundos, pero es suficiente para cancelar y demorar cientos de servicios y complicarle la jornada a miles de usuarios que a diario utilizar el tren para llegar a sus trabajos o regresar a sus hogares. Tales incomodidades son algunas de las consecuencias de las amenazas de bomba, que el año pasado se convirtieron en un dolor de cabeza para las comunidades educativas, y ahora parecen tener como nuevo blanco a las estaciones ferroviarias. Tanto es así que en el último mes hubo más de una decena de intimidaciones públicas que obligaron a evacuar terminales ferroviarias del Conurbano, ocasionando múltiples trastornos a los que nuestra ciudad no es ajena.
En ese marco, ayer la Policía Federal Argentina (PFA) detuvo a un adolescente acusado de ser el autor de las amenazas de bomba a la estación de trenes de Constitución, luego de tareas de investigación que permitieron ubicarlo en una plaza de ese barrio porteño. Dichos llamados habían causado serios perjuicios, debido a que hubo que evacuar la cabecera ferroviaria, mientras que en la de 1 y 44 los usuarios padecieron largas demoras.
Todo se inició con la recepción en los últimos días de tres llamados al 911 que alertaban sobre la presencia de una bomba en la estación Constitución, lo que motivó la intervención de personal especializado de la PFA en amenazas públicas, que desarrolló tareas de inteligencia criminal para detener al sospechoso.
Según las fuentes, los funcionarios de la División Investigación de Amenazas e Intimidaciones Públicas de la PFA, bajo las órdenes Juzgado Federal N° 10 a cargo de Julián Ercolini, intervinieron el teléfono del abonado investigado y se realizaron numerosas tareas de campo en el domicilio del titular de la línea.
Como resultado de la pesquisa, se ubicó al teléfono celular en Constitución, en inmediaciones de la calle Brasil.
Así las cosas, anteanoche, cerca de las 22, un efectivo detectó a un ciudadano argentino con similares características a las del investigado en la plaza Garay que, al llamar al teléfono involucrado, sacó su celular para ver quién se estaba comunicando, e inmediatamente fue detenido.
“En Argentina hay consecuencias contra quienes quiebren la ley, y con estas actitudes irresponsables le complican la vida a otros ciudadanos”, aseguró la ministra de Seguridad de Nación, Patricia Bullrich.
Fuentes judiciales explicaron que se dispuso el secuestro del celular y la aprehensión del menor de edad, quien quedó alojado en el Instituto Inchausti. Ahora deberá responder en una causa por intimidación pública.
La novedosa y molesta moda es bien conocida por los platenses. El año pasado hubo centenares de llamados falsos a las escuelas. También los hubo a ministerios y dependencias oficiales. En cada caso se incurrió en onerosos gastos, debido a que los operativos movilizan a diferentes fuerzas de seguridad.
La moda ahora parece haberse instalado en las estaciones ferroviarias. El martes hubo dos llamados, uno al mediodía y otro a la tarde, que obligó a cancelar más de 119 servicios y provocó demoras en otros 124. En un solo día, más de 70 mil personas resultaron afectadas por una modalidad que se repite en el último tiempo.
La estadística indica que en los últimos dos meses se registraron 11 amenazas de bomba que resultaron falsas en 5 estaciones de las líneas Roca y Sarmiento, afectando durante los operativos casi 600 mil pasajeros. La última de esas líneas es la que se vio afectada en más ocasiones, nueve en total.
En todos los casos los servicios sufrieron demoras y cancelaciones hasta varias horas después de terminados los operativos, por lo que la mayoría de los usuarios debieron buscar formas alternativas para poder llegar a destino.
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