Un hombre de Kentucky (Estados Unidos) acudió al optometrista por una irritación en un ojo y descubrió que el motivo de su dolencia era una garrapata que tenía incrustada en el globo ocular.
Chris Prater, un trabajador de una compañía eléctrica, contó que sentía la molestia después de haber realizado una labor que involucraba el retiro de un árbol de las líneas del tendido eléctrico.
En un principio, el trabajador no quiso acudir al hospital creyendo que la irritación desaparecería en los días siguientes. Sin embargo el problema continuaba, por lo que decidió visitar al optometrista local, quien lo examinó y encontró al bicho de ocho patas dentro de su ojo.
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