Un encuentro de fútbol juvenil terminó de la peor manera cuando se originó una espectacular batalla campal de la que participaron padres, jugadores y entrenadores.
Todo comenzó con la sanción de un penal en el partido de divisiones menores que jugaban Sameep y Chaco For Ever que igualaban 1-1.
El partido, correspondiente a la liga chaqueña se desnaturalizó por completo cuando el juez sancionó un penal para el visitante.
Primero fueron protestas, después empujones y el escándalo se generalizó cuando los padres de los chicos que estaban jugando entraron al campo de juego y, lejos de calmar los ánimos, fueron protagonistas centrales de la pelea.
Las cónicas indican que en lugar de separar a los futbolistas, que habían comenzado a empujarse, se trenzaron a golpes de puño, en una pelea que incluyó a los entrenadores.
Algunos de los espectadores alcanzaron a filmar la pelea, que luego se viralizó en las redes sociales.
El encuentro no contaba con seguridad policial, por lo que detener la batalla resultaba utópico, por lo que el árbitro tomó la decisión de suspender el duelo, con el marcador igualado: no fue posible la ejecución del penal.
Dos padres de los chicos de Chaco For Ever realizaron la denuncia en la Comisaría duodécima y aportaron los videos de las agresiones como prueba.
Vale destacar que el bochornoso episodio también tuvo consecuencias deportivas: la Liga Chaqueña, enterada de lo sucedido, resolvió suspender al club Sameep para competir en todas sus categorías.
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