En muchos barrios del casco urbano y de la periferia platense, la sentencia se repite en la boca de cada vecino: “Robos hay de todo tipo, pero lo peor son los motochorros”. Durante el período de cuarentena, la cadencia de atracos creció de forma considerable y también la violencia con la que se llevan adelante. En las filmaciones de cada hecho se ve con claridad que el conductor comanda el vehículo y el de atrás dispara. A pesar de los operativos nocturnos y los controles de tránsito, los delincuentes sobre ruedas logran sortear el obstáculo y seguir adelante con sus fechorías. Una de las últimas técnicas, utilizadas cada vez con más frecuencia, es la de hacerse pasar por repartidores.
Los “chorrosApp” siempre atacan de a dos y -al menos en los casos en los que fueron registrados por las cámaras de seguridad- están armados.
En un allanamiento secuestraron el arma y una caja térmica de la empresa Rappi
Otra forma de evitar ser atrapados es actuar en zonas diversas. En El Mondongo aseguran que circulan “los dos en una moto sin patente y con una mochila de PedidosYa”. Además, les endosan una serie de atracos callejeros en las calles 117 entre 64 y 65, 3 y 61, y 5 y 63. “Atacan siempre igual, vienen y se van en contramano, te acorralan y te manotean el celular”, contó una frentista, al tiempo que detalló: “Lo hacen en tres horarios distintos, a la mañana, a eso de las 17 horas y a las nueve de la noche”.
En el corredor de plaza Sarmiento a parque Castelli, también cosecharon víctimas. La última fue Juan Ignacio (18), a quien asaltaron a mediados de octubre mientras esperaba sentado en la puerta de la casa de su novia, situada en 66 entre 21 y 22. El chico estaba con un amigo cuando una moto con dos ocupantes los sorprendió.
El acompañante tenía una caja en la espalda con la insignia de la empresa de pedidos “Rappi”. Por eso, al principio no les llamó la atención. Hasta que el ladrón bajó y los roció con gas pimienta para sustraerles las riñoneras y celulares.
A LOS TIROS, SIN CONTROL
El último episodio de los “chorrosApp” tuvo lugar el miércoles de la semana pasada, en una estación de servicio de 7 y 99.
En esa ocasión, la extrema violencia fue lo más llamativo del caso. El damnificado recibió dos tiros, uno en el tórax y otro en la pierna izquierda; y fuentes oficiales indicaron que todavía permanece “internado, en estado delicado” en el hospital San Martín.
Por el hecho hay dos detenidos, que cayeron ayer tras sendos allanamientos realizados por personal del Destacamento de Barrio Aeropuerto, con la colaboración del Gabinete Táctico Operativo de la comisaría decimosexta.
Uno es un menor de 15 años apodado “Cono” -y para quien las autoridades fue quien accionó el gatillo- y el otro tiene 19 años.
La secuencia del robo quedó grabada por las cámaras de seguridad de la gasolinera.
En las imágenes se observa cómo los ladrones venían siguiendo por 7 a la víctima, un cocinero de 44 años, quien entró por 99 al playón y quiso huir retomando la avenida. Cuando llegaban a la vereda, el joven que traía puesta la mochila de Rappi extrajo un arma plateada de sus ropas y disparó a quemarropa.
Dos casquillos y un plomo quedaron junto a un charco de sangre en el cemento. El trabajador dejó su rodado, una Honda Twister, y escapó como pudo hasta la oficina del playero. Quien había disparado le apuntó de nuevo y profirió una amenaza que, por fortuna, no cumplió.
Los procedimientos para dar con ambos sospechosos se realizaron en una casa de 76 y 116, Villa Ponsati, y en otra emplazada en 129 entre 41 y 43, de Berisso. En los registros secuestraron una pistola calibre 9 milímetros, una caja térmica de la empresa Rappi, un teléfono celular, un casco negro, un odómetro de moto marca Honda Twister (correspondiente al rodado robado en el hecho investigado), documentación de un auto Volkswagen Gol Trend -sobre el cual recae pedido de secuestro activo en una causa por robo agravado- y “vestimenta utilizada el día que balearon” al cocinero, se informó.
Asimismo, aprehendieron a una mujer de 31 años, tía de uno de los acusados, “porque se mostró hostil con los uniformados y atacó a una oficial ocasionándole lesiones leves”, añadieron.
Los detenidos fueron puestos a disposición de la UFI N° 7, a cargo de la fiscal Virginia Bravo. La causa fue caratulada con el delito de “robo doblemente agravado y abuso de arma en concurso real con tentativa de homicidio”.
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