Las cervecerías locales han ganado mucho público en la reapertura post cuarentena. Como los reductos fueron habilitados y todos tienen mesas en la calle y además están habilitadas para vender en botellas descartables, en la mayoría de ellas desde temprano se juntan decenas de jóvenes.
En 46 entre 3 y 4 es una fija que en la medida que va pasando la tarde, y los litros de cerveza se venden como boletos de tren comienzan las peleas entre los grupos participantes. "Hacen ruido, orinan en todos lados y dejan suciedad", se quejó un vecino.
Los vecinos ya han realizado varias denuncias y le han pedido a los dueños que por favor tengan más control. Pero hasta el momento no lo han podido conseguir.
Esta noche no fue la excepción y dos grupos estuvieron varios minutos discutiendo y hasta se amenazaron con quemarse las casas. Todo ante la vista del resto. Y de un barrio que está harto.
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